La Heredera 409

La Heredera 409

Capítulo 409 

La llamada se cortó, dejando tras de sí un silencio desconcertante. Isabel intentó marcar dos veces más, pero solo encontró el vacío al otro lado de la línea. Antes de que pudiera hacer un tercer intento, Esteban se acercó con pasos suaves y le quitó el celular con delicadeza, mientras deslizaba una pastilla en su mano

-Es la medicina que debes tomar antes de comer -murmuró con ese tono aterciopelado que reservaba solo para ella

-¡Ay, qué horror! -exclamó Isabel, su rostro contorsionándose en una mueca de disgusto mientras la amargura invadía su paladar-. Tus médicos siempre escogen las medicinas más 

amargas

Esteban le ofreció un vaso de agua cristalina y, tras verla tragar la pastilla, colocó con ternura un caramelo de naranja entre sus labios. El sabor cítrico y dulce se extendió por su boca como 

un bálsamo reconfortante

-¿Mejor así? -preguntó, sus ojos brillando con afecto

—Sí, está ricorespondió Isabel, aunque un rastro de amargura persistía como una sombra tenue en su paladar

Con un gesto lleno de cariño, Esteban deslizó sus dedos por el sedoso cabello de Isabel

-Vaya que tienes valor para andar esparciendo rumores sobre Carlos -comentó con un dejo 

de diversión en su voz

Las mejillas de Isabel se tiñeron de carmín

-Solo eran sospechas -musitó, recordando las insinuaciones de Vanesa que habían plantado la semilla de la duda en su mente-. Si no, ¿por qué Carlos siempre mira y nunca

-¿Con quién compartías esas sospechas? -inquirió Esteban, arqueando una ceja con 

curiosidad

-Con Vanesa

El silencio de Esteban fue elocuente, su mirada penetrante atravesándola

¡Ay, no!Isabel se cubrió la boca con ambas manos. No debió mencionar ese nombre. Si Carlos llegaba a enterarse, tanto ella como Vanesa estarían en serios problemas

Mientras la ayudaba a vestirse con movimientos pausados y delicados, Esteban murmuró

-Mathieu te está contagiando sus malos hábitos

-¡Oye, no! -protestó Isabel-. Mathieu habla sin filtro delante y detrás de la gente. Yo apenas susurré algo en privado

Aunque pensándolo bien, tampoco es correcto, reflexionó para sus adentros

1/3 

19:09 

Capitulo 409 

… 

En Puerto San Rafael, el viento azotaba con fuerza los ventanales del castillo. La nieve había cesado, pero el aire cortante mantenía su dominio sobre el paisaje. Dentro, el calor de la calefacción creaba un ambiente acogedor, contrastando con la hostilidad del exterior

Tras terminar de arreglarse, descendieron por la majestuosa escalera principal. El mayordomo se aproximó con su habitual compostura

-Señor, la familia Galindo aguarda en la entrada principal

-La entrada principal está a casi un kilómetro de aquí -murmuró Isabel, frunciendo el ceño

Esteban la miró con intensidad

-Isa, si esas personas van a perturbarte, podríamos simplemente-dejó la frase inconclusa, pero la amenaza velada flotó en el aire como una nube oscura

-¿Quién vino? -preguntó Isabel, tensándose visiblemente

-La señora Galindo

Por supuesto, pensó Isabel. Era lógico que fuera Carmen quien viniera. Patricio estaría ocupado con los gemelos, y con Valerio herido, difícilmente podría presentarse. Además, con Maite vigilando cada movimiento, cualquier atención extra que Patricio dedicara a Iris desataría una tormenta

Los ojos de Isabel se entrecerraron con determinación

-Si quiere esperar, que espere -declaró con firmeza. No pensaba recibirla ni darle falsas esperanzas sobre Iris

Esteban captó la resolución en su voz y dirigió una mirada significativa al mayordomo, quien comprendió al instante

-Como usted ordene -respondió el mayordomo con una reverencia

Mientras Esteban guiaba a Isabel hacia el comedor para el desayuno, el mayordomo y dos sirvientas se deslizaron discretamente hacia la salida

En la entrada principal, Carmen forcejeaba verbalmente con el personal de seguridad, la frustración deformando sus facciones

-¿Con qué derecho me impiden el paso? -exigió, su voz quebrándose por la indignación-. ¡Solo quiero ver a mi hija! ¿Acaso una madre no tiene derecho a ver a su propia hija

Los guardias permanecieron imperturbables, sus rostros impasibles como máscaras de piedra. -¡Les exijo que me dejen entrar! -insistió Carmen, su voz elevándose con desesperación

El viento marino azotaba sin piedad. Carmen, que había salido precipitadamente con ropa ligera, temblaba visiblemente mientras la brisa cortante se colaba entre los pliegues de su vestimenta

2/3 

Al ver aproximarse al mayordomo con las sirvientas, Carmen se aferró a un último destello de esperanza

-Mayordomo, por favor -suplicó. Necesito hablar con Isabel. ¡Déjeme verla

El mayordomo le dirigió una mirada impenetrable antes de hacer un gesto sutil a las sirvientas que lo acompañaban. Estas, entrenadas bajo los estándares de Esteban desde París, se movieron con una precisión intimidante

Sus miradas transmitían una amenaza silenciosa, y el aura que emanaban era casi tangible. Carmen retrocedió instintivamente al sentir la presión de sus presencias

-¿Quéqué pretenden? -tartamudeó, mientras daba un paso atrás-. Solo vine a ver a mi hija. Les advierto su voz tembló-, Isabel, su adorada Blanchet, es mi hija biológica

19.09 

La Heredera

La Heredera

Score 9.9
Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
La Heredera

Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Options

not work with dark mode
Reset