Capítulo 144
Me reí internamente. Ya tenía todo preparado, incluso el “club de fans“, y él me sale con esta cancelación a última hora.
Ahora tendré que avisar a todas las señoras que no vayan mañana al tribunal. Ya les informaré de la nueva fecha cuando la haya.
Todas ellas -cautivadas por el descuento permanente del 40% en mis marcas están más que dispuestas, dicen que estarán presentes cuando las necesite.
Quedarme sin hacer nada no va conmigo. Después de darle vueltas toda la noche, decidí que mañana iría a confrontar a este sinvergüenza.
Estaba convencida de que, si realmente estaba enfermo, habría acudido al mismo hospital y al mismo doctor de siempre.
¡Y acerté!
Marta y Claudia estaban en el hospital y se quedaron de piedra cuando me vieron aparecer.
—¿Qué haces aquí? —me soltó Claudia bruscamente. ¿No pidió Antonio aplazar la audiencia? ¿Has venido a arrastrarlo al tribunal por la fuerza?
La ignoré y pregunté directamente: -¿Qué tiene Antonio?
-¿Ahora sí te preocupas por él?
-Me preocupa cuándo se recuperará para finalizar el divorcio. No quiero seguir con esto a
medias.
-¡Eres una insensible! ¡Así tratas a tu familia y al hombre que te amó por años! ¡Antonio estuvo ciego al pasar tanto tiempo contigo!
Harta, intenté apartarla para entrar a la habitación, pero Marta me detuvo.
-María, acaba de dormirse. No entres ahora.
Me volví hacia ella.
-La enfermedad de Antonio -explicó Marta- es similar a la anterior, del sistema inmunológico. Los médicos aún investigan la causa específica. Necesita reposo absoluto, sin estrés ni disgustos. Por eso pedí que su abogado solicitara el aplazamiento.
Me quedé pensativa al escucharla.
¿Así que había acertado? ¿Una recaída?
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+25 BONO:
-¿Cuánto durará el tratamiento?
-No lo sabemos. Está deprimido y débil, lo cual afecta su recuperación.
Marta se me acercó con expresión suplicante.
-María, estuvieron juntos seis años, están casados… dicen que el matrimonio crea lazos eternos. ¿Es necesario llegar a estos extremos?
Di un paso atrás y respondí serenamente: -Les preocupa que, con la recaída, necesite transfusiones prolongadas y mi ayuda, ¿verdad? Por eso no quieren el divorcio.
-¡María, qué presumida eres! -me atacó Claudia-. ¿Crees que Antonio no puede vivir sin ti?
-¿No es esa la verdad? ¿Por qué otra razón se oponen todos al divorcio?
—Tú…
Claudia se quedó sin palabras.
En medio del tenso silencio, se oyó la voz suave y profunda de Antonio desde la habitación: Mamá, deja que María entre.
-¡Antonio, despertaste! -exclamó Marta alarmada, abriendo la puerta.
Desde el pasillo, vi a Antonio incorporándose lentamente.
Ya que estaba despierto, mejor hablar cara a cara.
Entré y lo observé con indiferencia: lucía terrible, más delgado, pálido como un papel… igual que durante su enfermedad años atrás.
-Perdón por molestarte mientras te recuperas, pero no podemos seguir postergando el divorcio. Si no puedes ir al tribunal, hagámoslo por acuerdo mutuo. Firma los papeles e iremos al registro civil–será cuestión de minutos.
Ya tenía preparado mi discurso, e incluso traía los documentos del divorcio.
Saqué el acuerdo de mi bolso, lo abrí y se lo extendí.
El ambiente se tensó. Antonio, recostado en la cama, me miraba con ojos tristes antes de bajar la vista hacia los papeles.
Pero Claudia se abalanzó y me los arrebató de las manos.
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