Capítulo 426
La gratitud desbordaba del corazón de Isabel cada vez que pensaba en él, su gran benefactor. O
al menos eso creía hasta ese momento…
James inclinó la cabeza con deferencia.
-Señorita -saludó a Isabel antes de dirigirse a Esteban-. Señor.
Con un movimiento fluido, Esteban apartó a Isabel de su abrazo y la acomodó con suavidad en una silla cercana. Sus ojos, al posarse sobre James, destilaban una indiferencia calculada.
-La familia Béringer queda vetada de cualquier colaboración en Puerto San Rafael. Y que no vuelvan a poner un pie en este centro comercial.
James buscó instintivamente la mirada de Isabel. La noticia de la llegada de Esteban lo había alcanzado cuando este ya estaba en camino. Antes de eso, se había enterado del altercado entre Noelia Béringer e Isabel. Que alguien se atreviera a enfrentar así a su protegida, en este lugar…
-Como usted disponga -respondió James con un asentimiento.
-Un momento -intervino Isabel, irguiéndose en su asiento. ¿Prohibirle la entrada a la familia Béringer? ¿A este centro comercial?
Las palabras brotaron de sus labios con la urgencia de quien ve escapar una oportunidad dorada. Este no era un simple centro comercial: era el emporio del lujo en Puerto San Rafael, donde cada visitante dejaba una fortuna considerable. Noelia Béringer, bajo su máscara de amistad con Iris, libraba una batalla constante de ostentación. Si Iris lucía un collar de cien mil, Noelia aparecía al día siguiente con uno del doble de valor. Una bolsa de veinte mil en manos de Iris se convertía en el catalizador para que Noelia adquiriera una de cincuenta mil la
semana siguiente.
“¡Es una mina de oro ambulante!“, pensó Isabel.
Esteban y James la observaron mientras ella, con su café en mano, se acercaba al segundo.
-No solo hay que permitirle la entrada -declaró con firmeza-. Necesitamos que nuestro mejor vendedor la atienda personalmente.
“Qué desperdicio sería perder a una cliente así…”
“Esta niña no tiene visión de negocios…“, pensó James, quedándose sin palabras.
Desde su posición, Mathieu observaba la escena, convencido de que Isabel ya estaba tejiendo una elaborada red para sacar provecho de Noelia Béringer.
-Pero si ella en un año apenas… -comenzó Esteban, su voz teñida de preocupación.
-Hay que tener visión estratégica -lo interrumpió Isabel con determinación.
Se volvió hacia James nuevamente.
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Capítulo 426
-Además del mejor vendedor, quiero que cada tienda la contacte semanalmente.
Los vendedores expertos sabían exactamente cómo despertar el deseo en sus clientes, y Noelia Béringer tenía una debilidad particular por la ostentación. Cada boutique de lujo contaba con personal que conocía los gustos y caprichos de sus clientes más exclusivos. Las posibilidades de hacer que Noelia Béringer abriera su cartera eran infinitas.
-Oye, Isa -intervino Mathieu con curiosidad-. ¿Estás segura de que después de lo que pasó todavía tendrá con qué gastar aquí?
El enfrentamiento de hoy había terminado en una confrontación física. Le parecía improbable que Esteban permitiera que la familia Béringer saliera impune.
Isabel dirigió una mirada elocuente a Esteban, quien la atrajo hacia sí con un movimiento.
protector.
-Haremos lo que tú digas, con visión estratégica -concedió él.
Una sonrisa iluminó el rostro de Isabel.
Mathieu contemplaba a la pareja, y una sensación inquietante se instaló en su pecho. La situación distaba mucho de ser simple. Especialmente conociendo la astucia de Esteban y ese énfasis en la “visión estratégica” de Isabel… ¿Realmente era una estrategia de negocios? Para Noelia Béringer, aquello tenía todos los elementos de una trampa mortal.
Ya en Bahía del Oro, Esteban y James se retiraron al estudio, seguidos por Mathieu. Al entrar, encontraron a Isabel aferrada a una taza de café que parecía desproporcionadamente grande en sus pequeñas manos.
-Deberías moderarte con eso -comentó Mathieu sin poder contenerse.
Isabel parpadeó, desconcertada.
-¿Disculpa?
Su expresión revelaba que no comprendía la preocupación de Mathieu.
Él, esquivando el tema, se acercó con aire casual.
-A ver, cuéntame la verdad. Entre tú y Noelia Béringer, ¿quién le dio su merecido a quién?
Isabel arqueó una ceja, mientras un destello de desafío brillaba en sus ojos.
-¿Estás defendiendo a alguien?
-¿¡Defendiendo!? -Mathieu se quedó boquiabierto. ¿A quién se supone que estoy
defendiendo?
La comprensión lo golpeó de repente y, con aire_indignado, se apresuró a aclarar:
-¡No malinterpretes las cosas! ¡No estoy defendiendo ni a Noelia Béringer ni a nadie!
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Capitulo 426
Era solo una conocida de una cita a ciegas, y hoy Esteban casi lo había fulminado en el auto por esa conexión. Si realmente estuviera defendiéndola, ¿en qué posición quedaría?
-Vamos, dime la verdad -insistió con terquedad.
Isabel le dedicó una mirada que transmitía “ingenuo” sin necesidad de palabras.
-¿Tú qué crees?
-Seguro le diste una buena lección -afirmó Mathieu con convicción.
Isabel resopló suavemente, guardando silencio.
Ese silencio fue más revelador que mil palabras, y Mathieu comprendió todo al instante.