Capítulo 569
En la mente de Vanesa revoloteaban interrogantes sobre la verdadera intención de Esteban al sugerir su matrimonio con Yeray. No obstante, lo del documento extraviado representaba una oportunidad para saldar cuentas pendientes con Yeray, una deuda moral que ahora la impulsaba a recuperar aquellos papeles de las manos de Dan.
“Ese maldito desgraciado…”
Vanesa no tenía certeza si Dan nuevamente la estaba manipulando, pero lo que sí sabía era que su comportamiento la había humillado frente a Yeray. Cuanto más reflexionaba sobre la situación, más hervía su sangre de indignación.
Al escuchar que Vanesa planeaba confrontar a Dan, Isabel intervino con urgencia:
-No vayas, por favor.
En la mente de Isabel, ese hombre trataba a Vanesa con desprecio ahora. Quizás todo el teatro de su supuesta muerte había sido solo una elaborada mentira. Si realmente fingió su fallecimiento, Isabel podía concluir sin temor a equivocarse que Dan jamás había amado sinceramente a Vanesa, y alguien así no merecía espacio en la vida de su hermana.
-¿Qué pasa? -cuestionó Vanesa con curiosidad.
-Ese hombre nunca te ha querido de verdad.
Aunque Isabel sabía que sus palabras podrían lastimar profundamente a Vanesa, sentía la obligación de decirlas. Necesitaba que su hermana entendiera que ahora más que nunca debía priorizarse a sí misma por encima de cualquier hombre.
Vanesa dejó escapar una risa seca:
-¿Qué te estás imaginando? ¿Crees que voy a buscarlo para qué exactamente?
Isabel guardó silencio, insegura de cómo continuar.
-¿Para tener una escena romántica? -agregó Vanesa con sarcasmo.
Isabel se quedó sin palabras, con la boca entreabierta. No era eso lo que había insinuado; simplemente quería evitar que Vanesa se encontrara con Dan ahora. Acababa de redescubrirlo, y todos esos sentimientos reprimidos durante tanto tiempo podrían desbordarse en el momento menos indicado.
Vanesa, intuyendo la preocupación de Isabel, le dio una palmada reconfortante en el hombro:
-Tranquila, no soy de cristal, no me voy a quebrar.
Isabel insistió con genuina preocupación:
-¿Qué piensas hacer entonces?
-Solo
voy a ayudar a Yeray a recuperar lo que le corresponde. Ese cabrón se atrevió a usarme,
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Capitulo 569
ahora verá cómo lo destruyo.
La determinación en la voz de Vanesa era palpable, y el rechinar de sus dientes al mencionar a Dan reflejaba su furia contenida.
Isabel seguía sin convencerse:
-Pero tú no deberías…
-¡Ya basta! Solo es un tipo que quiso manipularme, ¿en serio crees que va a acabar conmigo?
En ese momento, Isabel conectó mentalmente todas las piezas del rompecabezas: la amnesia conveniente, su comportamiento al actuar como si no la conociera. Según sus conclusiones, Dan siempre había ocultado segundas intenciones al acercarse a Vanesa. ¿Y ahora planeaba utilizarla nuevamente? Todo el mundo parecía obsesionado con que ella persiguiera a un hombre, mientras Yeray sufría las consecuencias de su pérdida.
Al escuchar a su hermana, Isabel suspiró con resignación:
-No me digas que…
-¿Que qué? -cuestionó Vanesa, lanzándole una mirada de incredulidad.
-Que sigues tan enamorada que darías tu vida por él.
-¿Disculpa? ¿De verdad crees que soy ese tipo de mujer?
Isabel no respondió. Realmente no sabía si Vanesa era así, pero en Puerto San Rafael había presenciado numerosas situaciones similares. Incluso en el estudio, algunas chicas lloraban desconsoladamente durante las sesiones. Repetían frases como “Lo amo con toda mi alma, le entregué todo, ¿cómo puede querer a otra?” o “Después de tres años juntos, ¿cómo se atreve a abandonarme?“. Ese tipo de drama. Aunque Isabel también había atravesado momentos oscuros tras separarse de Esteban, no soportaba ver a nadie en ese estado de vulnerabilidad.
Vanesa, notando la preocupación en los ojos de Isabel, respiró profundamente:
-Escucha, voy a recuperar lo que nos pertenece y regresaré enseguida.
Su hermana era demasiado inocente todavía, y no quería contaminarla con sus problemas. Si su hermano mayor se enteraba, podría enfadarse seriamente con ella por involucrarla.
-Pero primero llama a mamá -insistió Isabel.
Vanesa quedó desconcertada:
-¿Qué dices?
-O avísale a nuestro hermano que vas a salir.
Isabel no se sentía cómoda permitiendo que Vanesa se marchara así, sin protección alguna.
Vanesa le dio un ligero golpecito en la frente a Isabel:
-¿Desde cuándo te volviste tan mandona?
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Capítulo 569
¿Todavía pensaba como una niña de hace tres años? ¿Pidiendo permiso para salir? Durante estos tres años, Vanesa había aprendido a manejar su vida con independencia y
determinación.
-Ya, come algo esta noche y pórtate bien. Volveré pronto.