Capítulo 632
Sebastián permaneció mudo al otro lado de la línea. Su respiración se volvió pesada y entrecortada.
Desde su residencia parisina, contemplaba la ciudad nocturna con mirada ausente. La ansiedad lo había consumido desde su llegada. Quería contactar a Isabel, pero cada intento terminaba en un nudo de nervios que le atenazaba la garganta. La notícia de la boda lo había devastado, y lo peor era que no se había enterado por Esteban, sino por la señora Blanchet, aquella mujer que había criado a Isabel y que la consideraba, increíblemente, como su nuera. No su hija, sino su nuera. La familia Blanchet siempre la había visto así, un estatus que Sebastián jamás imaginó que Isabel pudiera tener. En Puerto San Rafael, tal relación habría sido impensable.
Durante el tiempo que Isabel y Esteban estuvieron juntos en Puerto San Rafael, Sebastián había estado convencido de que al regresar a París, ella enfrentaría innumerables desgracias. Creía firmemente que el vínculo que compartían desde niños sería insuperable. Después de ser herida y expulsada de la casa Blanchet, el único refugio que le quedaría sería Puerto San Rafael. Y entonces, finalmente sería suya.
Pero se había equivocado completamente. Al regresar a París, aquella relación que él creía indestructible se había resuelto con sorprendente facilidad. Y ahora, la pregunta de Isabel sobre su asistencia a la boda se clavaba en su corazón como una espina envenenada, provocándole un dolor asfixiante que nunca antes había experimentado.
-¿De verdad te vas a casar con Esteban? -preguntó con voz ahogada.
Su respiración irregular y la oscuridad que invadía su visión eran síntomas de un siquiera la partida de Iris había provocado en él. Solo entonces comprendió que recordaba cada detalle de Isabel, cada gesto, cada sonrisa.
vacío que
ni
-¿Crees que es mentira? -respondió ella con una risita-. ¿No has visto que ya están los preparativos?
Sí, su boda con Esteban. Los preparativos habían comenzado desde Puerto San Rafael. -¿Sabes que ahora mucha gente te está criticando? No solo la familia Blanchet y los Allende -dijo él con tono severo.
Isabel guardó silencio.
-Lo que hay entre tú y Esteban no lo aceptan en ningún lado.
Era cierto. Las dos grandes familias de París habíam aceptado el cambio en la relación entre Isabel y Esteban, pero eso no significaba que todos lo hicieran. Una relación así no era tolerada en ninguna parte.
-Oh–fue toda la respuesta de Isabel antes de añadir-. Eso ni me incumbe a mí, menos te va
a incumbir a ti.
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Capítulo 632
Sebastián sintió que su respiración ya inestable se detenía por completo al escucharla.
-Cuídate, Sebastián. ¿Me vas a decir que después de descubrir cómo es Iris en realidad, te diste cuenta que no la quieres? -continuó ella-. Si es así, qué lástima me da Iris, y qué risa
me da tu amor.
-Tú… -intentó responder él.
-Mírame–lo interrumpió Isabel-. No importa en qué me convierta, él siempre me quiere.
-¿Qué? -Sebastián quedó atónito-. ¿No importa en qué te conviertas, siempre te quiere? ¿Hablas de Esteban? ¿Dices que Esteban… te quiere?
“¿Acaso sabe ella lo que es el amor?”
-Si yo fuera tú, no tendría tiempo de andar paseando por París -continuó Isabel-. Ese Louis de Brissac no es tan simple como crees.
Alguien que había sobrevivido en un ring clandestino evidentemente poseía una inteligencia superior a la de cualquier persona común. Especialmente alguien como Sebastián.
Al escuchar mencionar a Louis, Sebastián soltó una risa amarga.
-¿Es este el obstáculo que pusiste en mi camino? Ganaste, Isabel. Por culpa de ese tipo, ya no tengo nada.
Isabel calló.
-Como querías -concluyó él-. Ya no tengo nada.
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