Capítulo 470
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-Ya está bien, regresa a cuidar al niño. Yo me quedo aquí. Descansa bien esta noche y mañana trae a Cachetoncito. No hay prisa por una noche más.
Apenas mi tía terminó de hablar y antes de que pudiera responder, sonó mi teléfono.
Al mirarlo vi que era Sofía, y mi primera reacción fue pensar que mi hijo había despertado y ellas no podían manejarlo.
-Sofía, ya voy para allá -me adelanté al contestar.
Sin embargo, Sofía hizo una pausa, como tartamudeando: -María, eh… ejem, tú…
Su manera de hablar entrecortada me dio inmediatamente un mal presentimiento. -Sofía, ¿ qué pasa?
Se escuchó movimiento al otro lado, como si el teléfono cambiara de manos.
Y entonces, escuché esa voz familiar que llevaba tanto tiempo ausente pero que seguía resonando en mis sueños.
-¿En qué hospital estás? Voy a recogerte.
Mi cerebro sufrió una sacudida violenta y casi se me cae el teléfono.
Mi tía, viendo mi reacción, también se puso seria: -María, ¿qué ocurre? ¿Es Cachetoncito que despertó y está llorando porque no te encuentra?
Negué con la cabeza aturdida, abrí la boca pero no logré emitir sonido.
No podía entender cómo Lucas se había enterado tan rápido de mi regreso.
¡Y había ido directamente a casa de Valentina!
Eso significaba que ya había visto al niño.
¡Había visto a su hijo!
-¿María? ¿María? ¿Me estás escuchando? —su tono seguía siendo suave y calmado, pero ya no me llamaba cariñosamente “Mari” como antes, sino por mi nombre completo.
Recuperé el sentido, pero seguía tremendamente nerviosa, con la cabeza dándome vueltas.
-Estoy… ya voy a salir del hospital, no… no hace falta que vengas…
Ni yo misma sabía si era para no molestarlo o porque tenía miedo de verlo.
-De acuerdo, te espero.
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Capitulo 470
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Después de esa breve respuesta, el teléfono volvió a manos de Sofía.
-María, ya llegamos a casa. Cachetoncito sigue dormido, no se ha enterado de nada. Hablaremos cuando llegues -mi amiga me informó antes de colgar.
Sujeté con fuerza el teléfono, sin poder entender qué había salido mal.
¿Acaso Lucas conocía mi paradero desde hace tiempo?
¿Incluso sabía que había tenido a su hijo?
De lo contrario, no había explicación…
Mi tía, viéndome tan extraña, volvió a preguntar qué ocurría.
-Lucas encontró a mi amiga y está esperándome -dije como en trance.
Mi tía también se sorprendió: -¿Cómo se enteró? ¡Acabas de regresar!
-Yo… no lo sé, voy a ver qué pasa -me di la vuelta para irme, con la mente aún confusa, olvidando incluso despedirme de mi tía.
Ella me alcanzó: -¡No te asustes! Si necesitas algo dímelo, te ayudaré. Al fin y al cabo, soy tu
mayor.
-Sí, entiendo…
En el taxi de vuelta, Sofía me envió un WhatsApp.
Había tomado secretamente una foto de Lucas sentado junto al niño, contemplándolo dormir.
Era la primera vez después de más de dos años que veía a Lucas.
Seguía siendo elegante y apuesto, incluso las patillas perfectamente recortadas.
Observaba con tanta concentración al niño dormido en su cochecito, como si fuera el único
tesoro del mundo.
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