Capítulo 291
El estruendo de un disparo resonó en el cielo.
Los residentes de los alrededores ya estaban acostumbrados, pensando que estaban rodando otra película en el edificio abandonado cercano.
No sabían que lo que pasaba dentro de ese edificio era más emocionante que cualquier pelicula.
Diez minutos antes.
Agustin llegó puntualmente al pie del edificio.
Subió hasta el piso veintiséis.
Al ver la escena frente a él, Agustín sintió que su corazón se desgarraba.
Dafne estaba cubierta de sangre, con el rostro lleno de moretones y contusiones. Tristán la agarraba del cuello, sus pies apenas tocaban el suelo, y su cara se tornaba roja, quedándose poco a poco sin aire.
Bajo sus pies, no había más que el borde roto del edificio, sin ninguna barandilla.
Si Tristán aflojaba un poco su agarre, Dafne se caería del edificio.
Aunque Agustín era normalmente una persona calmada, al ver tal escena, sintió que su corazón se comprimía y su respiración se detenía.
Tristán apretó más su mano alrededor del cuello de Dafne, manteniendo la presión, y giró la cabeza hacia Agustín, levantando una ceja -Por fin llegaste
Agustín se tensó.
Trató de hacer que su voz sonara menos tensa -Suéltala.
-¿Te duele verla así? -Tristán tenía una sonrisa en sus ojos, pero no aflojó el agarre.
Al ver que Dafne se estaba asfixiando, Agustín sintió como si un dolor agonizante desgarrara
su carne.
Agustín le respondió con una voz algo ronca -He venido solo, como me pediste, así que
suéltala.
Tristán sonrió, mirando despreocupadamente a Dafne, que tenía agarrada por el cuello.
Dafne, cubierta de sangre y con el rostro morado, estaba a punto de morir asfixiada.
Tristán la atrajo hacia él, llevándolos a ambos al interior del edificio, y la arrojó al suelo como si fuera basura.
-Maldito… Las venas en la frente de Agustín se hincharon, avanzando instintivamente hacia Dafne.
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En ese momento, un disparo resonó.
-No te apresures. -Tristán jugaba con un arma en la mano, sus ojos resplandecían fríamente.
El disparo fue un aviso para Agustín, diciéndole que no diera un paso más.
-Deja que mis hombres comprueben si realmente viniste solo. -Tristán sonreía -Si compruebo que me engañaste, hoy no saldrás vivo de aquí.
Agustin se quedó inmóvil, irradiando una intensa presencia.
No le respondió a Tristán, solamente permaneció en silencio.
Al poco tiempo, uno de los hombres de Tristán se acercó a informarle -No trajo a nadie.
Tristán asintió con la cabeza, con una mirada cargada de burla -Vaya, eres todo un romántico. -¿Ahora puedes dejarla ir? -le preguntó Agustín con un tono de voz frío.
Tristán levantó una ceja y sonrió -Por supuesto.
Dafne ya había perdido el conocimiento.
Agustin se acercó y se arrodilló a su lado para ver sus heridas.
-¿Por qué la metes en nuestros problemas? Ella es inocente, ¿por qué le haces daño?
Tristán sonrió con desprecio -Porque… es tu mujer.
-Agustín, no hay nada que me haga más feliz que verte sufrir. -Tristán se regocijaba. Agustín bajó la cabeza, apretando los puños, con sus ojos reflejaban un odio asesino.
Reprimiendo su inmensa ira, intentó reanimar a en Dafne.
Después de sus esfuerzos, Dafne finalmente volvió en sí.
-Agus… -La voz de Dafne era apenas un susurro.
El corazón de Agustín se estremeció.
-Dafi…
Al abrir los ojos y ver a Agustín, primero mostró alegría, pero rápidamente su expresión cambió a preocupación y tensión.
-¿Por qué viniste? ¡Vete, rápido, no te preocupes por mí! -Dafne le dijo con dificultad, con voz
ronca.
-Dafi… -Agustín estaba conmovido.
Tristán aplaudió, mirando a Agustín y Dafne con un tono de voz sarcástico -Qué lindo es el
amor.
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