Capítulo 342
Jaime suspiró y dijo: -No se puede ocultar el fuego con papel, Iris, tarde o temprano lo sabrán.
Las pestañas de Iris temblaron ligeramente, su voz no era tan vivaz como de costumbre, estaba teñida de tristeza. -Jaime, tengo miedo… ¿Y si mejor lo dejamos así?
-Eso es imposible. -La voz de Jaime era firme e inquebrantable-. Iris, ¿puedes confiar en mí? Yo me encargaré de todo esto.
El rostro de Iris reflejaba tristeza y una cierta desolación. -¿Cómo lo solucionarás? ¿Vas a hacer que se divorcien para que podamos estar juntos?
Jaime frunció el ceño y permaneció en silencio.
Dafne escuchaba mientras le dolía la cabeza.
Suspiró y dijo con resignación: -Les guardaré el secreto, pero cuanto antes resuelvan esto, mejor. Hoy fui yo quien los descubrió y no pasa nada, pero si los ve alguien chismoso y saca fotos para venderlas a los paparazzi, mañana estarán en la portada.
Dafne miró a Iris, hablando con seriedad: -Iris, Jaime tiene razón, el fuego no se puede ocultar con papel. Tus padres lo sabrán tarde o temprano. Es mejor que se lo digan ustedes que dejar que lo escuchen de otros.
Iris bajó la mirada, enfocándose en el suelo, sin decir una palabra.
Jaime la abrazó, acercándola a él. -Iris, estoy aquí, no tengas miedo.
Al salir del restaurante, Dafne condujo de regreso a la casa de la familia Rosales.
Mañana era domingo y no tenía que trabajar, quería pasar tiempo con Jana.
Mientras esperaba el semáforo, su teléfono iluminó la pantalla.
Había un nuevo mensaje en WhatsApp.
Dafne lo abrió y echó un vistazo.
Lucas: [¿Llegaste a casa?]
Dafne respondió.
[Aún en camino, ¿qué pasa?]
Lucas respondió casi de inmediato.
[Ten cuidado, conduce con seguridad, hablamos cuando llegues a casa.]
Dafne: [De acuerdo.]
Mientras tanto.
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Capítulo 342
Agustín recibió una llamada.
Thiago, su amigo y socio del Grupo Junco, le preguntó con tono chismoso: -Agustín, ¿qué pasa entre tú y Dafne? ¿Todavía no han arreglado las cosas?
-¿Por qué?-Agustín respondió con un tono frío y sin emoción.
-¿A que no adivinas a quién vi esta noche? -Thiago dejó caer el misterio.
Agustín, sin mucha paciencia, dijo: -Si no hay nada más, voy a colgar.
-Espera, no cuelgues -insistió Thiago-. ¡Vi a Dafne!
Agustín apretó el puño y preguntó: -¿Cuándo? ¿Dónde?
Thiago sonrió, burlándose: -Vaya, vaya, alguien estaba impaciente, pero ahora parece que le importa. Sabía que mencionar a Dafne te cambiaría.
Agustín respondió con frialdad: -Menos charla.
-Está bien, está bien, te lo diré -cambió de tono Thiago-. Pero prepárate, es una mala noticia para ti.
Agustín guardó silencio.
Thiago dejó la broma y habló más en serio: -Esta noche estaba cenando con un cliente en el restaurante, y al salir del privado vi a tu Dafne salir de otro privado con Lucas.
El rostro de Agustín se endureció aún más.
Thiago hizo una pausa y continuó: -También vi al jefe de la familia García, Simón, con su esposa e hijos, y sus suegros. Ah, y los suegros de Simón son los abuelos maternos de Lucas, ¿lo sabías? Los padres de Lucas han estado viviendo en Australia, y en el país solo están sus abuelos y su tía Carolina, que es la esposa de Simón.
-¿Sabes tanto sobre la familia de Lucas?
Thiago soltó una risita. Esto lo hice por ti, ¿no? Ese chico incluso seguía a Dafne hasta nuestra Universidad de Silvania cuando estábamos en la universidad, y se atrevió a declararse justo delante de tus narices. Tenía que echarte una mano vigilándolo, ¿verdad?
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