Capítulo 20
En sus sueños, Raúl se arrodilló sobre una rodilla
En sus manos sostenfa el anillo de bodas que él mismo había tallado, mientras miraba con profunda emoción a la joven vestida de blanco frente a él.
-Margarita, ¿quieres casarte conmigo?
-Te amaré, y prometo acompañarte por el resto de mi vida.
-Nunca te traicionaré ni tampoco te fallare o abandonare. Lo juro por mi vida misma.
Pero al final, la joven frente a él se movió un poco y mostró un rostro delicado desconocido.
No era ella. Era Sofía.
pero
Sin embargo, Raúl la miraba con la misma devoción, como si no la hubiera reconocido.
Fue hasta que Sofía estaba a punto de hablar cuándo, de repente, Margarita se despertó del
sueño.
Se quedó mirando hacia la ventana, sintiendo que había sido un sueño muy extraño.
-Toc, toc.
-Margarita, ¿ya despertaste?
La voz de Martina sonó desde afuera de la puerta Margarita se dio un par de palmaditas en la cara y respondió apresurada:
-Sí, tía.
Solo entonces Martina empujó la puerta y entró, entregándole una invitación. Explicó que había sido enviada por un amigo de Margarita.
Fue en ese momento cuando Margarita recordó que, al regresar al país, se había reencontrado con una vieja amistad y habían charlado por un momento.
Antes de despedirse, su amiga le pidió su dirección, mencionando que en unos días le enviaria la invitación a su boda.
Margarita agradeció y la tomó. Al abrirla, de verdad encontró la invitación de su amiga.
Dado que eran amigas de muchos años, al día siguiente se levantó temprano para ir al centro comercial a comprar un regalo para la boda.
Apenas subió al segundo piso, vio que, de repente, un grupo de personas se acercaba desde el frente.
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Mientras avanzabant hacia Margarita, ban pidiendo a los transeuntes que se hicieran a un lado.
Sin perder más tiempo se hizo a un lado y entró en una tienda para dejar que pasaran.
Pero cuando estaban justo frente a ella, una sensación extraña la invadió, y no pudo evitar mirar entre ellos con ojos confusos.
En ese instante, sus ojos se abrieron de par en par
¿Era Sofía?
Si antes Sofía era como una flor vibrante y llena de vida, ahora parecía una sombra de lo que
fuc.
Estaba tan delgada que solo quedaban huesos en su cuerpo, pero su vientre estaba abultado de
manera evidente.
Toda su presencia transmitia un aura de desespero y profunda tristeza que rozaba en lo bizarro.
No solo Margarita quedó impactada por su apariencia, sino que incluso los transeúntes a su alrededor comenzaron a murmurar al verla.
-¿Esa es Sofía? ¿No me habré confundido? ¿Cómo terminó así? ¿La familia Rodríguez no le da
de comer?
Alguien a su lado se rio sarcásticamente.
-¿Quién dice que no? Mi hermana trabaja para la familia Rodríguez y me contó que ahora la obligan a mantenerla.
-Pero después de todo lo que hizo, no tiene ni una pizca de suerte. Coma lo que coma, lo
vomita todo.
-Además, desde que Raúl supo que estaba embarazada otra vez, la ha atormentado sin descanso. Si no fuera porque Paola la vigila, ese bebé ya no estaría con nosotros.
-Ahora que vieron que realmente está sufriendo, la familia Rodríguez la dejó salir a disque
distraerse”
Margarita apartó la complejidad de emociones en su mirada y se dirigió a otra tienda sin pensarlo.
Todo el mundo pensaba que, al ser sacada de la cárcel por la familia Rodríguez, Sofía viviría bien.
Pero ahora estaba claro que no era cierto.
Incluso para salir a despejarse, tenía que ser vigilada las veinticuatro horas, como si solo le hubieran dado un respiro momentáneo.
Compilion 20
Sin embargo, Margarita no sentia ni la más mínima compasión por Soffa. Todo lo que le estaba pasando era consecuencia de sus proplas acciones
Dejando de lado esos pensamientos, se enfocó de nuevo en elegir el regalo de su amiga.
El día de la boda de su amiga, el lugar estaba decorado con una calidez especial.
Margarita observó a los novios besándose con lágrimas en los ojos, y la emoción también tocó su corazón un poco.
Desde el fondo de su corazón, descaba que su amiga fuera feliz.
En ese momento, una mano se extendió y le ofreció un pañuelo.
Siguiendo la dirección de la mano, sus ojos se encontraron con Raúl.
Al instante, la leve sonrisa que habfa en sus labios desapareció por completo.
Justo en ese momento, la ceremonia terminó. Margarita ni siquiera esperó a la cena para marcharse.
Pidió a alguien que se despidiera en su nombre y se dirigió hacia la salida.
Fue entonces cuando recordó que la novia de hoy no solo era su amiga, sino también una excompañera de universidad de Raúl.
ra alcanzarla.
Al verla irse, Raúl no dudó ni un segundo y se levantó apresurado para
-¡Margarita!
Raúl la sujetó de la muñeca, acorralándola contra la pared.
-¡Margarita, la última vez me.hiciste una pregunta y ahora de veras ya puedo responderte!
En ese preciso momento, solo quería evitarte el dolor de dar a luz, por eso hice tuviera al bebé en nuestro lugar. 1
-La traté bien solo porque tenía miedo de que algo le pasara al niño.
-Si no te gusta Sofía ni este bebé, puedo deshacerme de ambos, ¿te parece bien?