Capítulo 83
-Hmm.
-En cuatro días será la fiesta -Luna comentó con un gesto serio-. ¿No crees que deberías esperar a que la señora Jaramillo pase el año nuevo antes de operarte?
-Ya lo investigué. Mientras me cuide y no salga mucho, todo estará bien.
-Pero…
-Lulu, ayúdame a preguntar -Floriana miró a Luna con insistencia-. Programar una cirugía es complicado. Esperar una semana más… es demasiado tiempo.
Al fin y al cabo, era su propio hijo. Cuanto más tiempo pasara, más difícil sería para ella desprenderse.
Tenía miedo, miedo de que si seguía postergando las cosas, pudiera echarse para atrás…
Luna, aunque no estaba muy convencida, aceptó ayudarla a preguntar debido a la insistencia
de Floriana.
Isabel se enteró de que Floriana acababa de salir de la sala de emergencias, con puntos en la frente, y que aun así quería someterse a una operación esa misma tarde. Sin pensarlo dos veces, regañó a Luna por teléfono.
Luna, sintiéndose culpable, no se atrevió a decir ni una palabra.
Colgó el teléfono, haciendo una mueca de disgusto.
-Lo ves, no se puede. Tienes un tipo de sangre raro, no es algo para tomar a la ligera. Desde que me hicieron oficial, es la primera vez que la profesora me regaña tan feo.
-Lo siento, yo solo…
-Ya, ya Luna la interrumpió, lanzándole una mirada de reproche-. Desde que te despertaste, no has dejado de disculparte. Si sigues, voy a terminar harta. Ahora no pienses en nada más, descansa.
Floriana apretó los labios, eligiendo guardar silencio.
Luna, al ver su expresión de preocupación constante, suspiró.
-No te angusties. La profesora entiende tu situación perfectamente. Me dijo que mantendrá informada a la gente del banco de sangre. Si después de la fiesta sigues queriendo hacerlo, puedo llamarla en cualquier momento.
Floriana acarició su vientre.
-Entonces esperemos a que pase la fiesta.
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Capitulo
Por la tarde, Guillermo se hizo un espacio para visitar a Floriana.
Luna había salido a trabajar, dejando la habitación del hospital solo para ellos dos.
Guillermo se aseguró de que Floriana estuviera bien antes de aclararse la garganta, dudando
un momento antes de hablar.
-Bueno, Valentín vino a verme esta mañana.
Floriana se quedó inmóvil al escuchar eso.
Después de unos segundos, miró a Guillermo.
-Dr. Quijano, siempre he querido preguntar, ¿Valentín ha hablado de mí alguna vez?
Guillermo se quedó sorprendido, pensó un poco y respondió con sinceridad:
-La verdad, no lo ha hecho.
Al oír eso, Floriana esbozó una sonrisa amarga.
Era la respuesta que esperaba.
Durante los últimos cinco años, Valentín nunca la había presentado a ninguno de sus amigos. Ella solía pensar que era por lo ocupado que estaba con el trabajo, o tal vez porque era una persona reservada que no disfrutaba de las reuniones sociales.
Fue solo hasta que Tatiana regresó al país y se reveló la verdadera identidad de Rafael que Floriana comprendió. Desde el momento en que le pidió a Valentín que interviniera para defender a su madre, él ya había planeado todo.
Él se había presentado como un salvador, extendiéndole la mano. Ella pensó que era su redención, sin saber que él lo hacía para atraparla en su red.
En esa red de matrimonio que Valentín había tejido para ella, Floriana había creído firmemente que estaba protegida. Pero en realidad, estaba llena de anzuelos.
Cinco años de matrimonio la habían dejado llena de cicatrices, mientras Valentín siempre había sido el que mantenía el control, y todo estaba calculado a su favor.
Solo ella permanecía en la oscuridad, sola con su desgracia.
La habitación del hospital estaba en un silencio sepulcral.
La tristeza en el semblante de Floriana era evidente, y Guillermo se sintió incómodo ante su
dolor.
-¿Estás bien? -preguntó Guillermo con cautela-. ¿Dije algo incorrecto?
Floriana salió de su ensimismamiento y miró a Guillermo, esbozando una sonrisa irónica.
-Si Valentín nunca ha hablado de mí, ¿por qué el Dr. Quijano piensa que Valentín me ayudará?
Guillermo se quedó sin palabras,
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Capítulo 83
Cierto, ¿en qué se basaba él para pensar eso?
Valentín nunca había aclarado la relación que tenía con Floriana.
Guillermo había intentado preguntar, pero Valentín siempre evitaba responder.
Mirando a Floriana, Guillermo sintió una especie de vergüenza.
No podía simplemente decir que su “intuición masculina” le decía que Valentín sentía algo especial por ella.
Si Valentín estuviera soltero, tal vez eso podría haber ayudado a que persiguiera a Floriana. Pero Valentín y Tatiana llevaban juntos mucho tiempo y tenían un hijo.
Guillermo pensó que si decía algo, Valentín parecería un auténtico patán, como si estuviera preparando el terreno para engañarla.
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