Capítulo 330
+25 BONUS
-No diría que es “grave“-respondió la doctora Benítez con el ceño fruncido-, pero tampoco es una buena señal. Apenas llevas unos meses de embarazo y te quedan seis o siete. más. Si sigues así, no es por asustarte, pero puede volverse muy delicado.
El embarazo es todo un reto; antes, se consideraba un camino que te ponía al borde del peligro. Ahora la medicina ha avanzado, pero eso no quita que el cuerpo sufra. 1
-Doctora, díganos qué hacer. Haremos todo lo que nos indique -intervino Martina, dispuesta a acatar las órdenes.
La ginecóloga le lanzó una mirada de desaprobación.
-¿Y dónde está tu esposo, el señor Guzmán? ¿Qué hace aquí una jovencita acompañándote? ¿ Acaso el bebé es solo asunto tuyo?
Luciana se quedó callada. Razones para que Alejandro no estuviera… había muchas, aunque la verdadera era que el bebé ni siquiera era de él.
-El bebé está más pequeño de lo esperado para su tiempo de gestación… -La doctora Benítez tecleó algo en la computadora y habló largo y tendido-. Te recomendaría que recibieras un refuerzo intravenoso de nutrientes; luego evaluaríamos si hay mejora.
Ese tipo de terapia no era barata, pero, tratándose de la esposa de Alejandro Guzmán, la doctora asumía que los medios económicos no serían un problema. ¿Acaso el señor Guzmán no se enfurecería si descubría que el bebé no estaba creciendo bien? Sin embargo, Luciana vaciló y, tras pensarlo, negó con la cabeza.
-No… por el momento no lo necesito. Gracias.
La doctora Benítez la miró con incredulidad.
-Esta solución intravenosa no te hace daño; al contrario, le conviene al bebé.
-Lo sé -admitió Luciana con una sonrisa forzada-, pero mi esposo no está en la ciudad. Prefiero esperar a que regrese para conversarlo con él.
-Bueno, tiene lógica -cedió la doctora-. Entonces esperemos.
A la salida, Martina caminó abrazada de Luciana, haciendo un puchero y con los ojos llenos de lágrimas. Al final no pudo aguantar y terminó llorando otra vez.
-¿Vas a contárselo a Alejandro? -preguntó con la voz entrecortada.
-¿Para qué? -respondió Luciana sin dudar-. Ese bebé no es suyo.
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Capítulo 330
Martina se quedó con la palabra en la boca.
-¿Y entonces… qué va a pasar con ustedes?
Luciana le limpió las lágrimas con delicadeza.
-Ni yo misma lo sé, Marti. Iremos viendo sobre la marcha.
***
+25 BONU!
De vuelta en casa, Luciana se detuvo a revisar el teléfono y se encontró con un mensaje de Alejandro:
[¿Fuiste al médico?] 1
Ella contestó:
[Fui. Todo bien.]
Solo esas palabras, nada más. Dejó el celular a un lado y se metió a bañar. Era cierto que el embarazo estaba dando problemas, pero no tenía nada que ver con Alejandro. En otra época, quizá cuando él decidió casarse voluntariamente con ella, habría querido compartirlo. Pero ahora… dudaba
escucharla. él tuviera cabeza para que
Por su parte, Alejandro leyó el escueto [Fui. Todo bien.] y se quedó con el ceño fruncido. Le daban ganas de preguntar cómo había ido la revisión, cómo estaba ella y el bebé. Pero apenas esa idea cruzó su mente, recordó a Mónica y al hijo que perdieron…
Un frío intenso le recorrió el pecho. No había podido cuidar a su propio bebé; ¿ahora iba a preocuparse por el de otra persona? Pero… se trataba del bebé de Luciana…
Se encogió de hombros mentalmente. Si algo grave pasara, Luciana no se quedaría callada. Si no decía nada, era porque ella y el bebé estaban bien. Además, esa clínica privada de maternidad no solo era la mejor de Muonio, sino también de toda la región. Así que, con un suspiro, arrojó el teléfono a un lado y decidió no preguntar más.
***
Debido a los problemas de salud de Luciana, Delio, su superior, le ajustó el horario y las responsabilidades. Por el momento, no la dejaban participar en grandes cirugías; únicamente debía encargarse de la documentación. Nadie objetó el cambio, más aún cuando todos sabían que era la futura señora de la familia Guzmán. Luciana, sin ver mayores complicaciones, lo aceptó con agrado. Así dispondría de más tiempo para estudiar.
Dos días después, Alejandro regresó a la ciudad. A las dos de la tarde, Luciana recibió su llamada.
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Capítulo 330
-Estoy a punto de llegar al Hospital UCM. Voy a ver a mi abuelo. ¿Dónde estás? ¿Vienes conmigo?