La Heredera 314

La Heredera 314

Capítulo 314 

El aire gélido cortaba como navajas mientras descendían del auto. Una fina capa de hielo cubría el camino, brillando amenazadoramente bajo la luz del atardecer

El mayordomo se estremeció visiblemente cuando la mirada severa de Esteban se posó sobre él. Sus manos temblaban, no solo por el frío

-Señor, esto-balbuceó, el miedo evidente en su voz

Isabel, percibiendo la tensión, tiró suavemente de la manga de Esteban. Sus dedos se movieron con delicadeza sobre la tela cara del saco

-Ya limpiaron antes. Es que está haciendo demasiado frío -intervino con voz suave pero firme

El mayordomo le dirigió una mirada de profundo agradecimiento. Era cierto; apenas media hora antes habían limpiado meticulosamente el camino. De hecho, llevaban todo el día en esa labor, pero la temperatura bajo cero y la nieve incesante conspiraban contra sus esfuerzos

Esteban bajó la mirada hacia los pies de Isabel, frunciendo el ceño al ver sus zapatos mojados. -Cámbiate eso -ordenó, su tono no admitía discusión

-Sí, ya voy

Un sirviente, anticipándose a la situación, apareció casi instantáneamente con unas pantuflas 

nuevas

Esteban y Carlos se dirigieron directamente al estudio, la tensión de los negocios pendientes pesaba en el aire que los rodeaba

Isabel se disponía a subir las escaleras cuando su teléfono vibró. Era Paulina, su voz al otro lado de la línea cargada de angustia y vergüenza

-Mira, que no lo hiciste a propósito -suspiró Isabel-. El problema es si Carlos lo ve igual

-¿Qué? ¿Qué quieres decir con eso? -la voz de Paulina se elevó con pánico. Sus dedos se aferraban al teléfono como si fuera un salvavidas-. Nunca en mi vida había pasado tanta vergüenza

-Te conviene evitarlo si te lo encuentras -advirtió Isabel, recordando la mirada penetrante de Carlos. Bajo esa fachada de despreocupación se escondía un hombre verdaderamente peligroso

-¡Pero no fue intencional! -gimió Paulina-. ¿De verdad lo ofendí tanto? Isa, por favor, tienes que defenderme

La realidad de lo peligrosos que podían ser los hombres alrededor de Isabel comenzaba a calar en Paulina. El recuerdo de Valerio en el hospital, con una herida de bala, era un recordatorio 

escalofriante

11.10 6 

Capítulo 314 

-Tranquila, te entiendo la voz de Isabel se suavizó-. Aunque probablemente no los vuelvas

ver

Era una mentira piadosa. Pronto ella y Esteban regresarían a Francia, y donde fuera Esteban, Carlos lo seguiría como una sombra

-¡Ay, Dios! Si supieras cómo perdí el equilibrio -Paulina seguía lamentándose-. Nomás traté de agarrarme de algo, lo que fuera. ¿Quién iba a pensar que agarraría justo su cinturón? Menos mal que no le bajé los pantalones, ahí que no tendría cara para explicarlo

-¿Todavía lo andas mencionando? -Isabel reprimió una sonrisa

-¡Te juro que no fue a propósito! insistió Paulina por enésima vez

-Ya que no -Isabel se masajeó las sienes-. Ni yo supe qué decir en ese momento

Era verdad. La escena había dejado a todos los presentes sin palabras, congelados como 

estatuas

Después de un rato, la conversación derivó hacia un tema más serio: Carmen

-¿Te ha buscado Carmen? -preguntó Paulina-. ¿Todavía con el asunto de Iris

Isabel llegó a la sala mientras consideraba la pregunta. El aroma dulce de la bebida caliente que se cocinaba a fuego lento impregnaba el ambiente

-Su propio hijo está hospitalizado -respondió mientras se servía una taza-. Si todavía viene a reclamarme por Iris, francamente no sabría ni qué decirle

-¿Y Patricio no dice nada? -la voz de Paulina sonaba preocupada—. No vaya a ser que termine de destruir a la familia y luego te eche la culpa a ti

Isabel dio un sorbo a su bebida, dejando que el calor la reconfortara

-Que me culpen si quieren, me tiene sin cuidado. De todas formas, ya van a dar de alta a Valerio

-¿En serio

-Tú me conoces -continuó Isabel-. No soy de las que cambian porque las critiquen un par de 

veces

-Eso -Paulina había sido testigo de primera mano de la fortaleza de Isabel durante todo este tiempo. Si Carmen buscaba pelea, sin duda encontraría más de lo que podía manejar-. Aunque si la familia Galindo se desmorona, realmente no tiene mucho que ver contigo

-¿Hmm? -Isabel arqueó una ceja

-Es quees que-Paulina titubeó, como si no supiera cómo abordar el tema

Isabel tomó otro sorbo de su bebida

-¿Qué viste ahora

11:18 

Capitula 314 

-Ay, mira, sabes que no me gusta andar de chismosa -Paulina bajó la voz-. Pero es que el chisme siempre encuentra la manera de llegar a mis oídos, no hay remedio

-Ya dime qué pasó -insistió Isabel, intuyendo que lo que venía no era nada bueno

-Puesvenía para acá y pasé por el parque-Paulina hizo una pausa dramática-. Vi a Patricio

-Y?-Isabel sentia que su amiga estaba dando demasiados rodeos

-Estaba con una mujer soltó finalmente Paulina-. Ella empujaba un carrito de bebé. Y traían escoltas y sirvientes con ellos

Isabel se quedó en silencio, la taza caliente olvidada entre sus manos

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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