La Heredera 346

La Heredera 346

Capítulo 346 

En medio de todos sus problemas, los Galindo solo contaban con el apoyo de Sebastián. Y ahora, incluso él se había marchado

No le había dado ni la oportunidad de explicarse. Lo había escuchado todo

-¿Qué fue lo que pasó? -La voz de Carmen temblaba

El impacto de perder a Sebastián en estos momentos era devastador. Ni siquiera en los círculos sociales, donde las apariencias lo eran todo, encontraban una mano amiga dispuesta a ayudarlos

Iris, con la voz entrecortada por el llanto, solo atinó a responder

-Es Isabelsiempre es Isabel -Sus lágrimas caían sin control-. Ya tiene al señor Allende, ¿por qué tiene que quitarme también a Sebastián? No me queda nada¿por qué me hace 

esto

El rostro de Carmen se transformó al escuchar el nombre de Isabel. Una furia ciega se apoderó 

de ella

Siempre ellaesa maldita. ¿Por qué no acabé con ella cuando tuve la oportunidad?El pensamiento le quemaba por dentro

-Ya no puedo más, mamá -sollozó Iris-. De verdad no puedo seguir

Su cuerpo estaba al límite. Sin tratamiento, la muerte era una certeza cada vez más cercana

La habitación se había convertido en un espacio sofocante, cargado con la desesperación de Iris y la ira de Carmen

-Estoy muriendo¿y aún así no puede dejarme en paz? -La voz de Iris se quebró-. ¿Cómo se atreve a llevarse a Sebastián

El odio y la desesperación se mezclaban en su corazón como un veneno letal

Ocho horas de vuelo habían pasado. Isabel dormía plácidamente en los brazos de Esteban, su rostro sereno irradiando una dulzura irresistible

En algún momento, incapaz de contenerse, Esteban la había provocado nuevamente. Isabel, agotada por sus atenciones, le había mordido el hombro en represalia, aunque para él había sido apenas una caricia

Cuando el avión aterrizó, ambos despertaron de su letargo. Isabel abrió los ojos lentamente, desorientada por un momento al ver a Esteban. Con un movimiento gatuno, se acurrucó contra su pecho

-Tengo hambre -murmuró, frotando su rostro contra él

16:45

Capitulo 346 

Después del secuestro de Yeray, apenas había probado bocado. El cansancio le había robado el apetito durante el vuelo, pero ahora su estómago protestaba con fuerza

-¿Hambre? -El tono sugestivo en la voz de Esteban era inconfundible

Isabel infló las mejillas al captar la insinuación y le pellizcó la cintura

-Hambre de comida, tonto

Esteban atrapó su mano traviesa y la llevó a sus labios. Al ver el suave rubor que cubría su piel blanca, una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro

-Yoyo-Isabel retiró la mano rápidamente, escondiéndola

Esteban depositó un beso tierno en su frente

-¿Qué se te antoja? Te llevaré donde quieras

-Bisque -respondió sin dudar

Desde su llegada a Puerto San Rafael, ese platillo se había convertido en su favorito

Esteban arqueó una ceja, sorprendido

-Cada vez eres menos exigente -bromeó-. ¿Qué pasó con la princesita francesa que solo comía manjares

Isabel se acurrucó más contra él

-¿Tiene algo de malo? -murmuró-. Estoy cansada, quiero consentirme

-Para nada -La voz de Esteban se suavizó

La empujó gentilmente. 

-Vamos, hay que levantarnos -sugirió-. O nos quedaremos otras horas más aquí

Isabel hizo un puchero pero se incorporó. Esteban le alcanzó ropa nueva y comenzó a ayudarla 

a vestirse, deslizando con cuidado el suéter por sus brazos. Preocupado por el frío, le añadió un chaleco antes del abrigo

-Puedo vestirme sola -protestó Isabel, sus mejillas teñidas de rosa

Esteban se detuvo un momento, una sonrisa tierna iluminando su rostro mientras le acariciaba 

el cabello

-A veces olvido que ya creciste

-¿Cómo puedes olvidarlo? -murmuró ella-. Hace un momento no parecías tratarme como a una niña… 

Los recuerdos de su infancia la invadieron: ella medio dormida, dejándose vestir por Esteban antes de ir a la escuela. Siempre llegaba tarde, pero nunca lograba despertar del todo. Justo cuando terminaba de ponerle el abrigo, unos golpes suaves sonaron en la puerta

16:45 

Capitulo 346 

-Señor, ¿está despierto? -La voz de Lorenzo Ramos interrumpió el momento

Durante todo el vuelo, ni él ni el resto del personal se habían atrevido a acercarse para no 

molestarlos

La Heredera

La Heredera

Score 9.9
Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
La Heredera

Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Options

not work with dark mode
Reset