Capítulo 14
+25 BONOS
-Lo siento mucho, no traje mi celular, así que no puedo hacer el pedido -dije.
La linda joven respondió despreocupada: -No te preocupes, aún no he activado mi sistema para recibir pedidos. Tranquila, ya me pagarás el viaje cuando lleguemos.
Me quedé aún más sorprendida, sin palabras.
Le di la dirección de la mansión y ella la ingresó en el GPS, girando suavemente el volante para salir de inmediato del estacionamiento.
No habíamos avanzado mucho cuando sonó su teléfono.
Contestó con sus auriculares bluetooth: -Oye… tuve que irme por algo urgente, pídele al chofer que te recoja. Ay, fue algo repentino, no alcancé a avisarte, luego te explico… ¡Ya verás que cuando sepas me darás la razón! Me voy, que estoy manejando.
Al escuchar su conversación, instintiva miré por el retrovisor.
No sé si vi mal, pero en la entrada del hospital había una figura alta y elegante. La luz de la mañana lo iluminaba, mezclando en su presencia una extraña armonía entre frialdad y calidez.
Su sola presencia parecía purificar el bullicio a su alrededor, con un porte extraordinario y enigmático.
Estaba hablando por teléfono con el brazo levantado. Aunque la distancia no me permitía distinguir sus facciones, me resultaba extrañamente familiar, como si lo hubiera visto antes.
Mientras procesaba poco a poco esta confusión, la joven terminó su llamada y rio explicando: —Era mi familia, no creen que manejo para aplicaciones de transporte. ¡Jajaja! ¡Les voy a demostrar que sí puedo!
Sonreí sin decir nada, pensando que esta princesita ingenua tal vez creció colmada de amor.
Yo también fui una señorita de familia adinerada, pero nunca conocí el calor familiar desde que tengo memoria.
Aunque mamá me amaba inmensamente, su infeliz matrimonio la volvió muy pesimista, transmitiéndome solo negatividad.
Luego mis padres se divorciaron, terminando todo de la peor manera.
Después fallecieron mi abuelo y mi madre. Cada vez menos personas me querían, y me convertí en una absoluta molestia para mi padre y madrastra en los Navarro, haciendo mi vida aún más difícil.
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Capítulo 14
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Pensando en esto, no pude evitar en ese momento entristecerme.
Recordando lo sucedido anoche, me deprimí más, sintiendo de repente que la vida no tenía sentido.
En el silencioso auto, la chica comentó: -¡Eres muy bonita! Hasta sin maquillaje te ves hermosa, qué envidia.
Salí poco a poco de mis pensamientos y, recomponiéndome rápidamente, volteé sonriendo: Gracias, eres muy dulce.
No había dormido bien, seguro tenía la cara pálida y los ojos hinchados. Si aún así me halagaba, quizás notó mi tristeza y quería animarme.
–
Como si leyera mentes, dijo seriamente: -No lo digo por decir, realmente eres hermosa, y se nota que eres una buena persona. ¡Por eso me animé a llevarte!
Me quedé perpleja, sin saber realmente qué responder.
Mi instinto me decía que esta chica mentía.
Pero su rostro mostraba tal sinceridad, sin rastro alguno de falsedad o malicia, que, aunque sabía que mentía, su personalidad alegre y directa me agradaba de manera inexplicable. Qué extraño.
Al llegar, le pedí que esperara mientras iba por dinero.
Regresé con dos billetes de cincuenta dólares y se los pasé por la ventana: -Gracias por
traerme.
Sonrió y tomó solo uno: -Con esto es suficiente.
-Tómalos ambos, considéralo una invitación a comer -le insistí.
-Está bien, gracias. ¿Ves? Sabía que eras buena persona -aceptó alegremente.
-Adiós, maneja con cuidado.
Se despidió sonriendo: —¡Sí, adiós!
Mientras veía alejarse el Porsche, algo me inquietaba.
Esta chica parecía conocerme.