Capítulo 140
Me admiraba y apreciaba sinceramente a Lucas, y deseaba genuinamente que le fuera cada vez mejor.
No quería que nada manchara esa belleza, ni siquiera yo misma.
Así
que mejor no aclarar nada y mantener esta ambigüedad, autoconvenciéndome: solo somos amigos normales.
-¿Ya resolviste los asuntos familiares? -mientras divagaba, los hermanos comenzaron a comer y me preguntaron casualmente.
Asentí:
-Se podría decir que sí. Mi padre fue arrestado y las pruebas son irrefutables. Consulté con un abogado y definitivamente enfrentará consecuencias legales, solo resta ver cuántos años. Pero de cualquier forma, ha perdido todo.
Pensé que si la agencia tributaria era severa, incluso podría quedar endeudado, sin posibilidad de recuperarse en toda su vida.
Lucas comentó:
-Eres mentalmente muy fuerte. En vez de hacer un escándalo cuando tu propio padre te tendió una trampa, mantuviste la calma y contraatacaste rápidamente:
Sonreí levemente:
-¿De qué sirve hacer un escándalo? Desde que tuve uso de razón, desde que se divorció de mi madre, vi su verdadera cara. Podría decirse que esperé este día durante años. Si no me hubiera tendido esta trampa, ni siquiera habría encontrado la oportunidad de atraparlo. Se lo buscó.
Lucas asintió, como aprobando y sorprendido:
-Como mujer, no debe haber sido fácil.
Su comentario me hizo dudar y los miré nerviosamente:
-¿No piensan que soy… algo oscura? ¿Calculadora y sin corazón? Al fin y al cabo es mi padre, y mi hermanastra acaba de morir…
Antes de terminar, Mariana interrumpió:
-¡Para nada! ¿Qué hay de malo en protegerte? ¿Acaso hay que dejar que la familia te destruya para ser considerada una buena hija?
—Mariana tiene razón —coincidió Lucas-. Protegerse es la primera regla de supervivencia.
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Capitulo 140
Nunca los atacaste, pero ellos te marginaron e intentaron perjudicarte. Hiciste lo correcto.
Mi expresión se suavizó y sonreí ligeramente.
Lucas continuó:
-Además, tu padre cometió crímenes que dañaron a la sociedad y los derechos de otros. Como familiar, denunciarlo no solo no está mal, sino que es noble y heroico.
-¡Sí, una heroína! -Mariana levantó su pulgar y alzó su taza-. ¡Brindemos por la heroína!
Sus palabras disiparon mi inquietud por completo.
-Saben cómo hacerme sentir mejor, gracias -sonreí aliviada, levantando mi taza.
Mariana dejó su taza y siguió consolándome:
-Las mujeres ya enfrentamos muchos prejuicios e injusticias en esta sociedad. La familia debería ser nuestro refugio, pero la tuya no solo no te protegió, sino que conspiró contra ti. Si no fueras inteligente y valiente, no habrías sobrevivido.
Sus palabras tocaron mi corazón.
Agradecida, mis ojos se humedecieron.
-En realidad tengo a mi abuela y mi tía, son muy buenas conmigo. Para mí, ellas son mi verdadera familia -mientras que los Navarro siempre fueron mis enemigos.
Lucas, notando mi emoción, me ofreció un pañuelo:
-No hablemos más de esto. Todo irá mejor de ahora en adelante.
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