Capítulo 142
Sofía esbozó una sonrisa cálida:
-La próxima los invito yo y pidan lo que se les antoje.
Luego se volvió hacia mí:
-María, organiza tu agenda y me avisas qué día puedes.
-¿Lo dices en serio?
-¡Claro que sí! De hecho, hoy me hubiera gustado invitarlos, pero cuando llegué ya estaban terminando.
En medio de nuestra conversación, Jimmy, el asistente de Lucas, apareció con paso apresurado:
-Señor Montero, el vehículo está esperando.
Sofía captó la señal de inmediato:
-Bueno, así quedamos entonces. Como todos tienen cosas que hacer, no los entretengo más.
-¡Chao, Sofía!
-se despidió Mariana con un gesto de la mano mientras nos retirábamos.
Lucas iba con prisa; su auto ya lo esperaba frente al restaurante.
Jimmy mantuvo abierta la puerta trasera mientras Lucas se acomodaba dentro:
-Me adelanto, que se diviertan.
-Hasta luego–murmuré, contemplando a través de la ventanilla bajada ese rostro que combinaba elegancia y atractivo, intentando controlar los latidos de mi corazón.
Mientras el Audi A8 se alejaba despacio, Mariana exhaló aliviada:
-¡Al fin se fue Lucas! Ya no hay quien me vigile. ¡Vámonos nosotras también!
Mi auto era un vehículo eléctrico de 50 mil dólares, muy práctico para la ciudad y me gustaba bastante.
Pero pensando en el estatus de Mariana, me disculpé apenada: -Este auto no se compara en comodidad con tu Porsche, tendrás que aguantarte, señorita.
-¡Qué dices! No soy una señorita delicada y mimada.
Nos reímos mientras subíamos al auto y nos dirigimos a mi empresa.
Para hacer conversación, recordé cómo actuaba Mariana frente a Lucas y pregunté curiosa:
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Capitulo 142
Mariana, ¿por qué le tienes tanto miedo a Lucas? No parece alguien intimidante, es bastante. accesible.
¡Ja! -Mariana sonrió con una expresión extraña. Eso será contigo, eres su salvadora, por supuesto que es amable y fácil de tratar contigo. ¡Pero afuera es otra historia! ¿No ves cómo todos lo tratan con tanto respeto? Solo mis padres se atreven a regañarlo y enfrentarlo… jah, y mi abuelo también!
Me quedé callada, recordando la primera vez que fui a su empresa a pedir dinero prestado, justo cuando lo vi regañando a sus empleados, que sudaban frío y temblaban de miedo.
-No lo hubiera imaginado, pensé que era cortés y accesible con todos.
Mariana se volteó con expresión intrigada: -María, parece que… ¿tienes una buena impresión de Lucas?
Seguí manejando sin desviar la mirada, pero mi corazón dio un vuelco.
¿Qué significaba eso? ¿Me estaba poniendo a prueba?
-Bueno… con las cualidades de Lucas, ¿quién no tendría una buena impresión de él?
-¡Ay, no me importan los demás, te pregunto a ti! ¿Qué piensas de él?
Mi sonrisa se volvió incómoda, temiendo que Mariana notara algo, así que respondí vagamente: -Es muy bueno, ayuda a los demás y sabe agradecer.
Mariana me miraba con una sonrisa enigmática, sin decir nada.
Como estaba manejando, no podía voltear a verla, pero sentía su mirada observándome, así
que intenté disimular con una sonrisa: —¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?
—Nada —dijo ella, volviéndose a acomodar en su asiento-. Lucas no solo está siendo agradecido contigo.
-¿Entonces qué más? -mi corazón se aceleró, pero fingí no entender.
Como esperaba, se volteó y me preguntó directamente: -¿No te das cuenta?
-No.
-Ja, ja… sigan fingiendo los dos, quiero ver hasta cuándo pueden mantener esta farsa.
Apreté los labios sin atreverme a hablar, con el corazón latiendo fuertemente.
¿Podría interpretar sus palabras como que Lucas realmente me quería? ¿Solo que no lo había dicho abiertamente?
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