Capítulo 143
Suspiré para mis adentros, pensando si Lucas también se habría dado cuenta de mis sentimientos hacia él.
Dios mío…
No podía permitir que esto siguiera así – si cruzábamos esa delicada línea, ni siquiera podríamos mantener nuestra amistad.
Después de una pausa incómoda, desvié la conversación:
-Oye, sobre la invitación de Sofía a comer, ¿qué día te viene bien?
-El fin de semana me funciona, cuando tú puedas.
-Vale, yo me encargo de organizarlo.
Ya en la oficina, abrí mi laptop y le mostré toda mi colección de diseños de trajes tradicionales para que escogiera.
-¡¿Cómo tienes tantos diseños?! -exclamó Mariana asombrada.
-Es mi colección para la Fashion Week de Milán en febrero del próximo año. Empezaré a trabajar en ella cuando termine mis proyectos actuales.
-¡Guau… son increíbles! -se maravilló Mariana, y añadió conmovida-. ¿No es esto confidencial? ¿Me dejas verlo todo así como así? Confías mucho en mí.
-Tranquila, tú no eres del sector. Además, esto es solo una colección para la semana de la moda, tengo otras -en realidad, confiaba en ella por ser una Montero, por ser la hermana de
Lucas..
Me di cuenta de que otra vez estaba pensando como una tonta enamorada.
Sabía que no debería dejarme llevar por estos sentimientos – ya debería haber aprendido la lección después de lo último.
Pero era inevitable.
La sinceridad siempre ha sido mi talón de Aquiles, aunque también es mi mayor virtud en las relaciones.
Mariana seleccionó su diseño favorito y le prometí tenerlo listo antes de su presentación, para que pudiera brillar en el escenario internacional luciendo la máxima expresión de la estética tradicional.
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+25 BONOS
La noticia del arresto de Mariano se extendió por los círculos de la alta sociedad de Altamira.
Me convertí nuevamente en el centro de atención, con opiniones divididas sobre mí.
Pero no tenía tiempo para preocuparme por eso.
Con la audiencia del divorcio con Antonio a punto de comenzar, mi principal preocupación era enfrentarlo a él.
El día antes de la audiencia, me llamó por iniciativa propia.
Contesté.
—¿No me dirás que otra vez no podrás asistir a la audiencia mañana?
Antonio tosió un par de veces, sonando enfermo: -María, sigo hospitalizado.
¡¿Qué?!
Al escuchar esto, entendí que volvería a faltar.
Solté una risa sarcástica: -Antonio, ¿tu abogado no te informó que en los casos de divorcio el tribunal puede exigir tu presencia?
-María, no lo hago a propósito. Después del funeral de Isabel, me enfermé y hasta hoy no me han dado de alta -explicó en voz baja, sonando genuinamente débil.
-¿Tan mal estás que no puedes levantarte de la cama?
-No es para tanto, pero mi familia insiste en que la salud es lo primero y solicitan un aplazamiento.
Apenas terminó de hablar, volvió a toser.
Luego escuché la voz de Marta, hubo un alboroto y la llamada se cortó.
Miré mi teléfono y fruncí el ceño, pensativa.
Sabía que su salud no era buena, pero los médicos habían dicho que si se cuidaba podría llevar una vida normal.
Pero recientemente se había arriesgado donando sangre a Isabel, quién sabe cuántas veces y cuánta cantidad.
¿Acaso… había recaído su enfermedad?
Si ese era el caso, la situación sería grave.
Seguí trabajando, esperando que me llamara de nuevo para continuar discutiendo el asunto.
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Sin embargo, cerca del final de la jornada, recibí una llamada de mi abogado.
-Señorita Navarro, el tribunal acaba de informarme que el demandado solicitó un aplazamiento y ya fue aprobado.
-Bien, entiendo.
Después de colgar, me sentí extremadamente frustrada.