Capítulo 155
Compartimos una botella de vino entre las tres, sin llegar a embriagarnos, pero sintiéndonos muy a gusto.
Cuando estábamos terminando la cena, le mandé un WhatsApp a Lucas.
Respondió: llego en media hora.
Calculando el tiempo, nos levantamos cuando estimamos que estaba por llegar.
Sofía insistió en acompañarnos hasta la puerta, y justo cuando llegamos a la entrada del restaurante, apareció el auto de Lucas.
Ella se acercó a mi lado y susurró: -Confiesa, ¿cuándo empezó todo entre ustedes, eh?
Me hice la tonta: -¿Qué va a empezar? Creo que bebiste demasiado.
-¡Ja! ¡No te hagas!
-De verdad que no hay nada, te equivocas… -me puse seria y expliqué. No olvides que aún no me divorcio, ¿cómo podría? Y aunque me divorciara, siendo divorciada y con mi padre en prisión, ¿cómo podría estar a su altura?
Con esto, Sofía dejó de insistir.
Evidentemente ella también sentía que la diferencia entre Lucas y yo era abismal.
-¡Hermano! -gritó Mariana al ver el rostro apuesto de Lucas cuando bajó la ventanilla
trasera.
Del lado del copiloto, Jimmy bajó y rodeó el auto para abrirnos la puerta trasera, mientras le decía a Mariana: –Señorita Mariana, llevaré su auto de vuelta.
-Bien -Mariana se acercó al auto y le lanzó las llaves a Jimmy.
Antes de que Jimmy se alejara, Lucas, desde el interior del auto, me preguntó: -María, ¿cómo vas a volver?
Mi corazón había empezado a latir con fuerza desde el momento en que vi a Lucas.
Me sorprendió que me llamara, y tras una breve pausa, señalé intentando sonar despreocupada: -Hay varios choferes de reemplazo por allá, puedo llamar a uno, no te
preocupes.
Por las noches, siempre hay varios choferes de reemplazo esperando clientes fuera de los restaurantes de la ciudad.
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Capítulo 155
Lucas frunció el ceño y dijo: -Sube, te llevo primero a casa.
Al oír esto, mi corazón se aceleró aún más y gesticulé rechazando la oferta: -No hace falta, es muy conveniente llamar a un chofer, no quiero que tengas que dar tantas vueltas…
—¡Ay, Lucas no es un extraño, ¿por qué tanta cortesía?! ¡Sube ya! -Mariana me interrumpió y me jaló del brazo.
-Mariana, no es por cortesía, si me voy en su auto, tendré que dejar el mío aquí, y lo necesito mañana.
Era cierto, mañana temprano tenía que ir al estudio a trabajar horas extra.
-¡Eso es fácil! —Mariana se volteó hacia Jimmy y le ordenó-. Jimmy, deja mi auto aquí, mañana que lo recoja el chofer. Llévate el auto de María, así no tiene que volver mañana.
Jimmy respondió inmediatamente: -De acuerdo y me miró. Señorita Navarro, ¿sus llaves?
-Esto…
Mientras dudaba, Sofía se acercó para echar más leña al fuego: -Deja que el señor Montero te lleve, no me quedo tranquila si vas con un chofer de reemplazo después de beber.
-¡Exacto! ¡Eres tan guapa, es peligroso a estas horas! -Mariana volvió a tirar de mi brazo.
Ante tanta insistencia, no pude negarme y le entregué las llaves a Jimmy: -Entonces, gracias por la molestia, Jimmy.
-No es molestia, señorita Navarro.
-¡Ya está, sube! -Mariana me empujó hacia la puerta del auto.
Vi que Lucas se había movido hacia la otra puerta, dejando espacio.
Mi mente se nubló, pensando ¿cómo voy a sentarme en medio, junto a él?
Esto…
-Mariana, el asiento del copiloto está vacío, mejor me siento adelante -por suerte reaccioné rápido y señalé hacia adelante.
-¡Ay, es incómodo conversar desde el asiento delantero, tendrías que girar el cuello! El asiento trasero es muy espacioso -Mariana contraatacó.
¡Sospecho seriamente que está intentando juntarnos a propósito!
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