Capítulo 158
Me rechazaron por esa razón; me lo dijeron de manera muy sutil, sugiriendo que sería más adecuada como modelo de lencería y que lo pensara bien.
¿Pensar qué diablos? Aunque me encantaba ganar dinero, no estaba tan desesperada como para valerme de mi busto.
Además, en cada desfile siempre había algún aprovechado que intentaba propasarse. Cuando Antonio se enteró, se opuso rotundamente a que siguiera modelando.
Ahora, después de tantos años, pienso en lo maravilloso que era ser joven. Aunque estábamos ocupados, manteníamos ese espíritu vivaz.
Actualmente… incluso siendo mi propia jefa, termino agotada como un perro todos los días.
Como esta noche, reunirme con amigos, disfrutar de buena comida y vino, relajarse… se ha vuelto un lujo.
Mientras me perdía en mis recuerdos, reflexionando sobre todo esto, Lucas seguía analizando mi comentario anterior, con una expresión confundida:
-¿Tu figura… no es adecuada?
-No lo es -respondí-. Si lo fuera, me habría convertido en modelo profesional.
Lucas guardó silencio.
Al ver que no entendía el significado detrás de mis palabras, quise explicarle pero no sabía cómo… no podía simplemente decirle que mi busto era demasiado grande.
Sin embargo, lo que yo no me atrevía a decir, Mariana, que fingía dormir, lo soltó sin más:
-Ay, hermano… ¡de verdad que no entiendes nada más allá del trabajo! Las modelos además de ser altas y delgadas, deben ser planas como una tabla. Mira a María, aunque es alta y delgada, tiene curvas pronunciadas.
El silencio volvió a inundar el auto.
En esta noche de otoño, ni los 20 grados del aire acondicionado podían aliviar el ardor de mis mejillas.
Y eso no fue todo.
De repente, Mariana abrió los ojos, se incorporó y, estirando el cuello por encima de mí, le preguntó a Lucas:
-Hermano, ¿qué opinas de la figura de María?
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+25 BONOS
¿Qué?
Mi mente explotó, instintivamente me ajusté el abrigo, en un intento inútil de cubrir mi pecho.
Inmediatamente me di cuenta de que ese gesto era inapropiado, como si estuviera tratando a Lucas como un pervertido acosador.
Pero ya me había cubierto, y tampoco podía volver a abrir el abrigo deliberadamente para mostrar cómo la camiseta y el cinturón de seguridad marcaban mi busto.
El ambiente se congeló por completo, podía sentir literalmente el aire solidificándose en el
auto.
Lucas observó mi gesto con una expresión indescriptiblemente complicada, su mirada claramente inquieta.
Era la primera vez que lo veía nervioso y abochornado.
-María, ¿qué insinúas? Lucas es todo un caballero -Mariana me miró, divertida por la
situación.
Quería saltar del auto y huir.
Lucas tampoco pudo soportarlo más, su rostro se ensombreció y volvió a adoptar su autoridad de hermano mayor:
-Mariana, ¿quieres que te baje del auto?
-Ja, lo sabía. Desde que subí me has estado mirando mal. Eso de venir especialmente a recogerme, en realidad tus intenciones… ¡Ay!
No terminó la frase porque, sin poder contenerme, le di un pellizco en la cintura.
Mariana soltó un quejido de dolor inesperado, se quedó perpleja y me miró con ojos inocentes:
-María, ¿por qué me pellizcas? ¿Estás del lado de Lucas para molestarme?
¿Eh?
Al escuchar eso, me apresuré a negarlo:
-No, no, solo pienso que es mejor que sigas durmiendo.
Solo quería coserle la boca a esta chica; si seguía hablando, rompería la delicada tensión entre
Lucas y yo.
-Ja–soltó una risita sugerente, alternando su mirada entre Lucas y yo, para finalmente murmurar con disgusto: Si lo hubiera sabido, no habría subido al auto. Los dos me
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desprecian.
+25 B040:
-Mariana, no es así, yo…
-No necesitas explicar nada, mejor me duermo Mariana fingió enojo, ladeó la cabeza, cerró los ojos y volvió a apoyarse contra la puerta del auto.
Me quedé paralizada, sin atreverme siquiera a voltear a ver a Lucas.
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