Capítulo 171
-Está bien -dijo Lucas, tomando la ropa y dirigiéndose al probador.
Regresé a mi mesa de trabajo, algo distraída.
A
Mientras pensaba que él estaba cambiándose, no pude evitar recordar algunos momentos, como cuando me jaló hacia él repentinamente mientras cruzábamos la calle. Aunque solo fueron unos segundos, la emoción que sentí persistía…
Un ruido proveniente del probador me sobresaltó. Me apresuré a despejar mi mente y me dirigí hacia allá.
Al verlo, mi corazón dio un vuelco, nuevamente cautivada. El traje negro hecho a medida le quedaba impecable, emanando una elegancia imponente que inspiraba admiración.
—Me parece que está perfecto, creo que ni siquiera necesita ajustes comentó Lucas con una sonrisa, claramente satisfecho con cómo le quedaba.
Controlando mis emociones, adopté una postura profesional al acercarme.
-Hasta el mejor diseñador necesita uno o dos ajustes para una prenda de esta calidad, es imposible que quede perfecta a la primera.
Me coloqué a su lado para arreglarle el cuello.
-Este traje está hecho de franela fina, de una prestigiosa marca británica. Es un material sobrio y elegante, con buena caída y textura media, ideal para el otoño tardío, perfecto para usarlo ahora.
Mientras inspeccionaba los detalles y tomaba nota de los ajustes necesarios, le explicaba sobre
la tela y el estilo.
-Confío en tu experiencia y habilidad en esto -asintió.
Me encontraba frente a él, ajustando las solapas, cuando alcé la mirada. Sin poder evitarlo, sentí que mis mejillas y orejas se sonrojaban.
-Gracias… respondí bajando la vista.
Aunque las pruebas son parte esencial del proceso y había atendido a muchos clientes importantes antes, con él era diferente. Me sentía como una esposa dedicada, ayudando cuidadosamente a su marido a vestirse.
-¿No te molesta la mano? El moretón se ve serio, ¿te has puesto alguna medicina? preguntó Lucas de repente, mirando mi mano. –
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Capítulo 171
+25 BONOS
Me sobresalté y miré mi mano. Con mi piel clara, el moretón se veía bastante mal, con dos rasguños que probablemente me hice ayer al golpear a Antonio con
el
paraguas.
-No es nada, se ve peor de lo que es respondi con una sonrisa, restándole importancia.
Lucas frunció el ceño. -No te esfuerces de más, si no está listo a tiempo no importa, tengo
suficiente ropa.
-Lo sé, no te preocupes, de verdad estoy bien —insistí.
Luego procedí a ayudarle a quitarse el saco. -Puedes quitártelo, necesito revisar el ajuste de la cintura del pantalón.
Lucas permaneció quieto mientras le ayudaba a quitarse el saco.
Al revisar la cintura, inevitablemente tuve que tocar esa zona. A través de la camisa, podía sentir sus músculos firmes, lo que aceleró mi pulso nuevamente.
-¿Has adelgazado? ¿Has estado trabajando demasiado últimamente?
-¿Tú crees? No lo había notado.
-La cintura está un poco suelta, necesitará ajuste.
El espacio alrededor de los muslos, cadera y tiro debía ser preciso para garantizar comodidad al
sentarse.
Mientras revisaba el ajuste de la cadera, recordé aquella vez hace meses en la casa de los Montero cuando accidentalmente lo toqué en un lugar sensible mientras le tomaba medidas.
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