Capítulo 173
Para mi sorpresa, asintió: Sí, gracias.
Me desconcertó. ¿Qué significaba esto? ¿Quería quedarse a tomar té pero seguía siendo distante? No lograba entenderlo.
Lucas volvió a sentarse en el sofá y mientras buscaba un tema de conversación, pregunté: —¿ Cuándo viaja Mariana al extranjero para su presentación?
-No me ha dicho, está muy ocupada últimamente.
-Ah, ya veo. Pero su ropa ya está lista, cuando tenga tiempo puede venir a probársela y si todo está bien, puede llevársela. No interferirá con sus planes.
Lucas levantó la vista de su taza con una elegante sonrisa: -Sí, has trabajado mucho últimamente, esforzándote tanto por nuestra familia.
-No, soy yo quien debe agradecer. Me dan trabajo y prestigio… ustedes son mis ángeles de la guarda–respondí sinceramente.
Su sonrisa se amplió y tras dejar la taza, miró su reloj. Yo revisé discretamente mi teléfono: las dos y media, seguramente debía volver al trabajo.
-Son las dos y media, debo irme, no quiero interrumpir tu trabajo -dijo levantándose con elegancia.
-Para nada, atender a clientes importantes es mi trabajo -respondí servicialmente.
Sonrió sin decir nada, pero se quedó de pie mirándome como si quisiera decir algo más.
Arqueé una ceja: -¿Hay algo más?
-Ejem–tosió suavemente cubriéndose con el puño y señalándome-. Este… tu blusa… sería mejor si… subieras un poco el escote.
¿Qué?
Me quedé paralizada un momento antes de que mi mente explotara, entendiendo finalmente por qué se había sonrojado y evitado mi mirada antes.
Llevaba una blusa con escote en V de tela suave. Me gustaba porque era fácil de mantener, sin necesidad de plancharla, ahorrando tiempo.
Al salir me había puesto un abrigo de doble faz que me mantenía abrigada. Al entrar, me lo quité por costumbre, quedándome solo con la blusa.
Mientras me agachaba para revisar las medidas, concentrada en mi trabajo, no me había
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Capitulo 173
percatado de nada más. Pero su comentario me hizo darme cuenta: jse me había visto todo al agacharme!
Me quedé inmóvil, sin saber qué hacer o decir.
-Perdón, no fue mi intención… quería decirtelo antes pero temía incomodarte. Aunque pensé que si no lo mencionaba, podrías… dar la misma ventaja a otros.
Mientras yo seguía sin poder articular palabra, Lucas, también sonrojado, se disculpaba incómodamente.
Me sonrojé aún más.
¿Qué quería decir con “dar la misma ventaja a otros“? ¿Insinuaba que él podía mirar pero otros no?
¡No, María!
Me reprendí mentalmente. ¿Cómo podía pensar en eso ahora? ¡Debía responder a su comentario!
Y además, ¿qué pasaría si malinterpretaba mi silencio?
Me forcé a actuar con normalidad y, aunque muerta de vergüenza, lo miré explicando: -Yo… no me di cuenta. No pensarás que me vestí así a propósito para…
—No, no, para nada. Entiendo y respeto la libertad de vestirse como quieran. Es solo que… eres muy guapa y tu figura es… bueno, creo que es mejor tener cuidado porque algunos hombres no resisten las tentaciones y con el menor estímulo pueden volverse bestias, y eso… podría ponerte en peligro.
Lo explicó muy seriamente, con sinceridad.
Si otro lo hubiera dicho, me habría molestado por culpar a la víctima. Pero viniendo de Lucas, me pareció razonable.
-Tienes razón, tendré más cuidado -respondí con la cara ardiendo y temblando de vergüenza.
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