Capítulo 175
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-Si no está seguro, no se apresuren a divorciarse. Todas las parejas tienen sus problemas, solo necesitan comunicarse mejor aconsejó el funcionario, devolviéndonos los papeles.
Q
Me alarmé y miré fijamente a Antonio, susurrando: -¿Qué pretendes? Aunque lo retrases hoy, no podrás evitar la audiencia del jueves, ¿para qué complicarlo?
Antonio, bajo mi mirada sombría, me observó un momento antes de responder al funcionario: -El divorcio es voluntario, nuestra relación está rota sin posibilidad de reconciliación.
Suspiré aliviada internamente.
-Bien… -el funcionario recogió los documentos y procedió formalmente. A partir de hoy comienza el período de reflexión de treinta días. Durante este tiempo, cualquiera puede retirar la solicitud. Si nadie la retira y mantienen su decisión, vuelvan después de los treinta días por
el certificado de divorcio.
Me guardé mi frustración.
¡Este período de reflexión era tan innecesario y molesto!
-Bien, gracias -respondí cortésmente al funcionario, conteniendo mi disgusto, y me levanté para irme.
Apenas salimos, Antonio me alcanzó y me agarró del brazo.
-María.
-¿Qué haces? ¡Suéltame! -me volví exigiendo con frialdad.
-María, después del divorcio, volveré a cortejarte. Empezaremos de nuevo -declaró Antonio, mirándome con intensa determinación.
Fruncí el ceño y lo miré con desprecio: ¡Hazte ver la cabeza, estás enfermo!
Me solté bruscamente y me alejé.
-¡María, te doy libertad para que pruebes con Lucas! ¡Cuando veas cómo es realmente, volverás a mí! -gritó tras de mí.
¡Enfermo! ¡Completamente enfermo!
Maldije mentalmente mientras subía al coche y me marchaba.
Sofía, preocupada por mi situación, me llamó cuando aún estaba en camino.
-Esta vez no hubo problemas, presentamos la solicitud. Ahora hay que esperar treinta días de
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Capitulo 175
reflexión.
-¿Y la audiencia del jueves? -preguntó curiosa.
-¡Vamos! -respondí con firmeza-. Hay que atacar por ambos frentes, no darle oportunidad de arrepentirse.
-¡Bien dicho! Iré contigo el jueves para apoyarte.
-Gracias.
Ya lo tenía todo preparado, incluso había avisado a mi “equipo de apoyo” para el jueves, pero en solo dos días surgió otro problema.
El miércoles, al día siguiente de ir al ayuntamiento con Antonio, recibí una llamada de Claudia.
-María, ¿tienes tiempo esta noche? Necesito verte–sonaba seria, como si fuera importante.
Pero estaba ocupada con los ajustes del traje de Lucas: -No tengo tiempo.
-Solo una hora, no interferirá con tu trabajo.
-Di lo que tengas que decir por teléfono. ¿Para qué vernos? Con lo mal que nos llevamos, temo que acabemos peleando.
Dudó un momento antes de decir: -Tengo un video que prueba tu infidelidad durante el matrimonio. Si no vienes, lo subiré a internet.
Me sorprendí y confundí.
¿Un video que prueba mi infidelidad?
¿Acaso alguien nos grabó a Lucas y a mí juntos?
No me importaba mi reputación, ya estaba bastante manchada, pero Lucas tenía una posición especial, no podía tener ese tipo de mancha.
Al ver que no respondía, Claudia, creyendo que me tenía acorralada, dijo con cierto aire de triunfo: -Te enviaré la dirección. Esta noche a las seis. Si no vienes, subo el video.