Capítulo 198
El golpe asustó tanto a la gente que esperaba el ascensor como a Lucas.
-¡María! –gritó él de repente, pero no tuve valor para responder ni me atreví a detenerme.
Justo llegó el ascensor y mientras los oficinistas entraban, grité “jesperen!” y me metí
cubriéndome la frente.
Las puertas se cerraron y el ascensor subió.
Uf…
Suspiré aliviada, con el corazón acelerado y la mente zumbando.
No me atrevía a imaginar la reacción de Lucas.
Seguramente pensaría que era tonta y que estaba loca por él, por eso su declaración me había dejado tan aturdida y torpe.
Al llegar a la oficina, me sorprendió ver luz en la gerencia general.
A través de la puerta de cristal, vi al gerente profesional que había contratado recientemente trabajando horas extra.
Me vio y se sorprendió: -¿Señorita Navarro, qué hace en la oficina?
Bajé la mano de mi frente y entré sonriendo: -Eso debería preguntarlo yo. Director Núñez trabajando un fin de semana, veo que elegí bien.
Mauro sonrió y salió de su escritorio, señalando el área de recepción.
-Con este mal tiempo no se puede hacer deporte al aire libre, y como acabo de volver al país no tengo muchos amigos. Me aburría en casa y vine a la oficina. Llevo poco tiempo aquí, hay mucho por organizar y con fin de año cerca, hay que coordinar todo. Mejor hacer horas extra y resolverlo pronto.
El hombre frente a mí, de aproximadamente 1.80, ojos profundos, nariz recta y rasgos algo exóticos.
Su piel bronceada evidenciaba años de deporte al aire libre, con un físico robusto y maduro.
Cuando busqué gerente, la empresa de cazatalentos me recomendó varios candidatos excelentes. Lo elegí en parte por su apariencia.
Al fin y al cabo, en la industria de la moda, apreciar la belleza es fundamental.
Como amante de la estética, tanto Antonio, como Lucas y este “empleado” de alto nivel
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+25 BONO!
Capitulo 198
dejando de lado sus personalidades- eran impecablemente atractivos.
Nos sentamos y sus palabras me complacieron: -Gracias director Núñez por su dedicación. Rosa me dice que se adaptó rápido y todos reconocen su capacidad.
Sonrió bajando la cabeza modestamente: -Es porque la señorita Navarro me da libertad suficiente para desenvolverme.
Me reí: ¿Nos estamos adulando mutuamente?
-Es la verdad.
Después de charlar, se levantó: -Ah, señorita Navarro, estaba revisando la documentación de nuestros desfiles anteriores y tengo algunas dudas. ¿Tiene tiempo esta tarde?
Mi teléfono sonó con un WhatsApp de Lucas.
[¿Cómo está tu frente? ¿Te lastimaste?]
Mi corazón se aceleró y, demasiado avergonzada para responder, aproveché la pregunta de Mauro: -Sí, tengo tiempo. Discutamos tus dudas.
Había venido a trabajar en la planificación del desfile de Milán, y resultó que el nuevo gerente tenía el mismo ritmo de trabajo.
-Bien, aclaremos esto esta tarde.
Mauro trajo una pila de documentos y los puso en la mesa de café.
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