Capítulo 204
-Qué va ―me sobresalté y lo negué por instinto.
Pero Sofía me conocía desde hace años, y al ver mi reacción, su sonrisa se volvió más sugestiva.
-Confiesa… ¿después de divorciarte del tonto de Antonio has encontrado un nuevo amor?
Me mordí los labios sin decir nada.
Pero pronto sentí las mejillas ardiendo, sin saber si era por el calor de la estufa o por mi propio sonrojo.
-¡Vamos, cuéntame! Aquí solo estamos nosotras dos. ¿Es el señor Montero? Los he visto juntos un par de veces y siempre me pareció que te miraba como si se derritiera. Seguro que hay algo entre ustedes.
Sofía era muy curiosa y se acercó insistentemente.
Si había venido hasta aquí con la nieve era precisamente porque necesitaba hablar con mi mejor amiga, desahogar todos esos sentimientos agridulces y nervios que me desbordaban.
Con su insistencia, me rendí rápidamente y antes de hablar ya tenía una sonrisa cómplice: Sí, es él… me confesó sus sentimientos, pero yo…
-¿Qué, qué? -Sofía se sorprendió y se acercó más, mirándome con los ojos muy abiertos. ¡ Esto va demasiado rápido! Apenas te divorcias y él ya… ¿será que desde hace tiempo ha estado…?
Sofía lo pensó un momento y usó una expresión picante: -¿Babeando por
ti?
Me quedé sin palabras y me apresuré a corregirla: -Aún no estoy divorciada, no he recibido la sentencia.
—¡Ah, cierto, lo olvidé! —Sofía se mostró curiosa de nuevo-. ¿Y Antonio no se echará atrás?
para
-No creo.
2
Sofía parecía confundida. -¿Cómo lograste convencerlo tan repentinamente para que aceptara el divorcio?
Pensando en mi promesa, respondí: -Es una larga historia, ya te la contaré en otra ocasión.
Pensaba que lo de Claudia, su deshonra y suicidio, tarde o temprano se sabría, y entonces ya no tendría que guardar el secreto.
-Sí, sí, no hablemos del idiota ese. Sigue contándome del señor Montero. ¿Cómo te confesó
1/2
+25 BONOS
Capítulo 204
sus sentimientos? ¿Cuándo fue? ¿Le dijiste que sí? –Sofía disparó tres preguntas seguidas.
-Pues… después de ganar el juicio de divorcio, Lucas se volvió más coqueto conmigo. Al principio, lo evitaba un poco porque, ya sabes, mi situación y mis orígenes son de un mundo completamente diferente al suyo. Además, ese día al salir del juzgado, Antonio se desmayó y se lo llevaron en ambulancia. No sabía qué le pasaba y, después de más de seis años de amor, me dolió verlo así. Si inmediatamente empezaba algo con Lucas… no me parecía apropiado…
Sofía asintió. Claro, te entiendo, es natural.
-Así que estos días lo estuve evitando un poco, sin contactarlo… Pero como se acerca la reunión de la escuela y ya terminé su ropa, ayer lo contacté. Me pidió que la llevara a la casa de los Montero, y como hoy es fin de semana y tenía tiempo, fui…
Sofía abrió mucho los ojos. -¿Y aprovechó la oportunidad para declararse? ¿Fue hoy? ¿ Entonces por qué fuiste a cenar con un colega? ¿Por qué no tuviste una cita con él?
Sofía estaba tan ansiosa que ni me dejó terminar, soltando un montón de preguntas que me hicieron perder el hilo.
–Él…
yo, no le dije que sí, ¿qué cita iba a tener?
-¿No le dijiste que sí? ¿Estás mal de la cabeza?
-Yo… me quedé sin palabras de nuevo, gesticulando sin saber qué hacer mientras organizaba mis ideas—. ¿Cómo podría decirle que sí? Mi padre está en prisión, mi madre falleció hace tiempo, mi familia está destrozada, y encima soy divorciada… ¿Y quiénes son los Montero? Sus ancestros son héroes fundadores del país, el abuelo de Lucas es un general retirado, su padre ocupa un alto cargo…
Al final, ni siquiera tuve el valor de seguir hablando.
Cuanto más lo decía, más inferior me sentía.
Sofía suspiró: -Así que tener una familia tan prestigiosa también tiene sus desventajas, ahuyenta a la persona que te gusta…
Yo también suspiré. -Lucas me dijo lo mismo hoy…
2/2