Capítulo 276
Observé la escena sin expresión, mi corazón frío como el hielo. Su manera de disculparse carecía totalmente de sinceridad y, en realidad, solo empeoraba la situación. Cualquier observador ajeno pensaría que yo estaba abusando de una pobre anciana, obligándola a arrodillarse en público.
Me dirigí a Antonio con tono neutral:
No hay rencor entre nosotros ni necesito que se
arrodillen. Es la ley quien castigará a tu hermana, no yo.
Con un simple gesto de mi mano, Lucas empujó mi silla esquivándolos. Marta intentó seguirnos, pero Antonio la retuvo con firmeza.
Sin mirar atrás, escuché la maldición amarga de Antonio: -María, ¿crees que Lucas se casará contigo? No pudiste entrar a los Martínez, ¿y ahora aspiras a los Montero?
La silla se detuvo y Lucas nos giró para mirar de reojo hacia atrás. Con una sonrisa elegante, respondió: -Antonio, llegado el momento, entregaré personalmente la invitación de boda en tu casa. Cuida tu salud para poder asistir a la ceremonia.
Mi corazón se saltó dos latidos y mis pestañas temblaron mientras miraba a Lucas, imponente como un dios en ese momento, su imagen se elevó hasta los cielos en mi mente.
Antonio, manteniendo su expresión de rabia e indignación, ahora teñida de humillación, se quedó paralizado, temblando como si fuera a desmoronarse.
Sofía y Rosa apenas contenían su júbilo mientras Lucas me empujaba hacia la salida del tribunal, y finalmente estallaron en celebración:
-¡Qué espectáculo tan magnífico! ¡El karma existe!
-¡Señor Montero, qué hombre tan imponente! ¡Qué presencia!
—¡Los Martínez deben estar muriéndose de arrepentimiento! ¡Se lo merecen!
-¡Sí, se lo merecen!
Permanecí en silencio por dos razones: primero, por la presencia de Lucas, no quería parecer mezquina ante él; segundo, porque no soy una persona vengativa por naturaleza -si los Martínez no me hubieran empujado al límite, nunca habría actuado así. Ver a Antonio y su madre en ese estado tan lamentable… regocijarme en su miseria me habría hecho parecer despiadada.
Al llegar al estacionamiento, Lucas me ayudó a levantarme y guardó la silla de ruedas.
Sofía y Rosa intercambiaron miradas antes de preguntarme: -María… ¿entonces te vas con el señor Montero? ¿Posponemos la celebración?
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Capitulo 276
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Antes de que pudiera responder, Lucas intervino: ¿Tenían planes de celebración?
–
-Sí, María finalmente está libre de problemas y soltera, hay que celebrarlo–respondió Sofía sonriendo.
Lucas me miró y preguntó cortésmente: -¿Les importa si me uno?
Lo miré pensando que ya había guardado mi silla en su auto, haciendo la pregunta innecesaria.
-Por supuesto que no, vamos juntos a La Esencia -respondió Sofía sin darme oportunidad
de hablar.
-Nuestro auto está por allá, señor Montero, usted conoce el lugar. Vayan adelante con María -indicó Sofía mientras se alejaba con Rosa hacia su vehículo.
Lucas sonrió y se volvió hacia mí, sosteniéndome del brazo: -Sube al auto.
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