Capítulo 281
Abrí uno de los videos y la escena me impactó: era frente a los juzgados, donde Marta estaba arrodillada ante mí.
Entendí que los parientes de los Martinez fueron ese día solo para grabar y después difamar.
¿Pero acaso todos en esa familia eran idiotas?
Tenía pruebas de los delitos de Claudia. Solo quería denunciarla legalmente, sin exponerlo en redes sociales.
Si me presionaban así, ¿no temían que yo también tomara medidas drásticas hundiéramos todos?
Los Martínez estaban en desventaja, y Claudia tenía la peor reputación.
Si publicaba sus actos viles y lo que le pasó por sus malas decisiones, los medios la destruirían sin piedad.
No comprendía la lógica de los Martínez.
Eran una familia respetada en Altamira, pero actuaban con una estupidez que los dañaba tanto como a sus enemigos.
Mientras analizaba sus motivos, Sofía me llamó.
Estaba tan confundida como yo:
-¿Antonio enloqueció porque no puede tenerte? ¿Sus padres no ven que está empujando a su hermana al abismo?
Me reí sin humor. -Quizás creía que valía la pena cualquier precio si arruinaba mi reputación y me separaba de Lucas.
Era la única explicación que encontraba.
Antes me había amenazado: si él no me tenía, nadie lo haría.
Ahora cumplía su palabra.
-¿Qué harás? Debes aclarar esto o creerán que fuiste infiel primero. Él quedará limpio y tú destruida -dijo Sofía angustiada.
Al principio me preocupé, pero luego me tranquilicé: Antonio no ganaría.
-Tranquila, sé qué hacer. Publicaré un comunicado y veremos qué pasa.
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Capitulo 281
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Después de calmar a mi amiga, medité sobre qué escribir y llamé a Lucas.
-No detengas las tendencias en redes. Parecería que me siento culpable. Escribiré algo breve y veré la reacción.
Lucas disentía: -Con tanta atención, el silencio es más seguro. Si respondes, toda la presión caerá sobre ti.
-Puedo manejarlo, he pasado por cosas peores.
No lo decía por arrogancia.
Los abusos de los Navarro me habían hecho fuerte y resistente.
De otro modo, mi divorcio meses atrás me habría llevado al suicidio.
Lucas insistió: -¿Puedo acompañarte? Sé que enfrentas todo sola por costumbre, pero ya no es necesario.
-No, mejor no nos veamos ahora. Darían más motivos para atacarnos.
-¿Pasarás Año Nuevo sola?
Año Nuevo…
Me froté la frente, había olvidado qué día era.
-Recuerda que hay una celebración esta noche, como te había mencionado antes. Si no puedo verte ahora, pasaré a recogerte más tarde. Es importante que salgas, que te distraigas con amigos, que te diviertas un poco. Será mucho mejor que quedarte encerrada en casa atormentándote con preocupaciones -dijo con aquella dulzura que lo caracterizaba, y después añadió con voz suave-: Además, si te quedas sola, no podré evitar angustiarme por ti.
Sostuve el teléfono contra mi oído, dejando que su voz tierna y reconfortante obrara su magia, calmando poco a poco la ansiedad que atenazaba mi corazón.
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