Capítulo 318
Me reí sabiendo que mi tía era muy supersticiosa y mantenía altares para todo tipo de deidades, así que usé eso para asustarla.
De todos modos, yo no creía en esas cosas, así que no temía que me respondiera igual.
Como esperaba, mis palabras hicieron que Milena tartamudeara de rabia–María, tú… tú realmente… con razón Carmen dice que no reconoces a tu familia, que tienes corazón de víbora.
-Sí, ustedes son los de buen corazón, son ángeles caídos del cielo, así que cuídenlo bien, considérenlo como acumular buenas acciones.
Seguí su juego, dejándola completamente sin palabras.
Colgué el teléfono.
El abogado aún no se había ido y, habiendo escuchado mi conversación, incluso él como extraño me miraba con compasión.
-Señorita Navarro, parece que sus problemas vuelven.
Sonreí amargamente -¿Verdad que sí?
Pensando que el juicio con Claudia aún no terminaba y ahora Mariano buscaba libertad condicional por motivos médicos, mi vida realmente estaba llena de altibajos y desafíos.
Al salir del trabajo, Lucas llamó preguntando qué quería cenar.
No estaba de humor, solo quería ir a casa y descansar, así que respondí sin ánimo–No tengo apetito, ni hambre.
Lucas sugirió amablemente -Tengo una cena de negocios, terminaré como a las nueve, ¿te llevo algo de comer?
-No hace falta, ¿no está tu abuelo delicado de salud últimamente? Si tienes tiempo, mejor ve temprano a acompañarlo.
Estaba muy cansada, no quería tratar con nadie.
Y menos quería descargar mi mal humor en Lucas.
Por eso lo rechacé sutilmente.
Lucas pareció notarlo y después de una pausa dijo -Bien, entonces te veré mañana.
—Sí, adiós.
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Capitulo 318
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Después de colgar, ya no podía concentrarme en el trabajo, así que decidí irme.
Pero cuando la mala suerte te persigue, hasta beber agua fría te lastima los dientes.
Mi auto no arrancaba de nuevo.
Era la segunda vez en poco más de dos meses que tenía este problema, lo que aumentó mi insatisfacción con este coche.
Mientras estaba frente al auto llamando al servicio técnico, un coche pasó a mi lado.
-Señorita Navarro, ¿qué sucede?
Me volteé y vi que era Mauro.
-¿Director Núñez? Oh, nada, el auto tiene un pequeño problema, estoy llamando al servicio técnico para que vengan a revisarlo -respondí cortésmente y me di la vuelta, sin intención de conversar más.
Mauro se alejó en su auto.
Pensé que eso sería todo, pero solo fue a buscar un lugar para estacionar, y luego regresó caminando hacia mí.
-Hoy llovió y es hora pico, hay mucho tráfico, el servicio técnico tardará en llegar, déjame ver qué sucede.
Me sorprendí -¿También sabes arreglar autos?
Mauro sonrió -Como hombre, entiendo algo de mecánica. Además, participo frecuentemente en actividades al aire libre, las averías son comunes, así que he ido aprendiendo.
Ah, asentí, recordando que era un entusiasta de las actividades al aire libre.
Se metió en mi auto y comenzó a trabajar, y como la luz no era muy buena, encendí la linterna de mi teléfono para ayudarlo a iluminar.
Después de inspeccionar, encontró el problema.
-¿El vecindario donde vives es algo antiguo? -preguntó sin contexto.
Respondí -Está bien, aunque no es nuevo -Lucas también se había quejado de lo antiguo que
era.
-Probablemente los ratones royeron los cables al estar estacionado afuera, causando un mal
contacto.
Luego se dirigió a su auto -Iré por mi caja de herramientas.
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Capitulo 318
Me sorprendí internamente, ¡realmente sabía arreglar autos!
Mauro regresó con su caja de herramientas, la abrió y tenía todo tipo de instrumentos de reparación, incluyendo cinta aislante.
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