Capitulo 35
Capítulo 35
Me giré sin hacer ruido para observar a aquella mujer mientras se dirigía directo al despacho de Mariano.
Algo en mi interior me gritaba que esta mujer y Mariano mantenían una relación que iba más allá de lo profesional.
Una vez en mi auto y tras meditarlo brevemente, decidí llamar a Sofía.
-Sofía, necesito pedirte algo. Quiero que vigiles a una persona…
De no ser por el encargo pendiente de los Montero, sin duda me hubiera encargado personalmente de la vigilancia.
Imaginé que necesitaría al menos un par de días para descubrir algo sobre Mariano.
Sin embargo, esa misma noche, mientras continuaba en el taller con mi trabajo, recibí un mensaje de Sofía.
-María, tu adorado papito está en el Hotel Hilton acompañado de una cualquiera, habitación 8… ¿Quieres venir a pillarlos in fraganti?
Aparté con tranquilidad la aguja y el hilo antes de responder:
-No tiene sentido que yo los atrape. Mejor que lo haga alguien más.
Llamé a Carmen.
-¿María? ¿Qué deseas ahora? -Carmen siempre me hablaba con ese tono impaciente.
Pero mantuve la cortesía: -Madrastra, ¿está mi padre en casa?
-¡No está! Me enteré que hoy fuiste a la empresa a pedirle dinero. María, ¿no tienes vergüenza? El tratamiento de Isabel cuesta muchísimo dinero, y tú, siendo su hermana mayor, en vez de ayudar jvas a pedirle dinero a tu padre!
-Tu yerno, mi cuñado, tiene dinero de sobra. No necesitan mi ayuda -respondí.
-Cínica…
Carmen se quedó sin palabras ante mi respuesta.
-Madrastra, para que veas que te considero familia, te llamo porque tengo buenas noticias.
-¿Buenas noticias? -Carmen se sorprendió-. ¿Qué buenas noticias podrías tener tú?
-Tu esposo está en la habitación 8 del Hotel Hilton, preparándote una sorpresa.
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Capitulo 35
+25 BONOS
Carmen se quedó en silencio unos segundos antes de que su tono se volviera cortante: -¿Qué quieres decir? ¿Mariano está revolcándose con alguien?
-Si está revolcándose o no, mejor ve a comprobarlo tú misma. Pero date prisa, si llegas tarde y hay consecuencias, tendremos que compartir la herencia con alguien más.
Antes de terminar de hablar, ella ya había colgado entre maldiciones.
Parece que el espectáculo está por comenzar.
Llegué al Hotel Hilton casi al mismo tiempo que Sofía.
Al ver mi cara hinchada y enterarse de lo sucedido, Sofía se indignó: -¡Ni las bestias se comportan así con sus crías, tu padre es peor que un animal!
Yo mantuve la calma: -No te preocupes, su castigo ya viene en camino.
Apenas nos habíamos sentado en el lobby cuando vimos llegar a Carmen y Sergio como un huracán.
-¿Segura que siguen en la habitación? -le pregunté a Sofía.
-Segurísima, mi contacto grabó un video. Entraron y no han salido, probablemente estén en plena acción.
Asentí y llamé al 911: -Buenas noches, oficial. Quiero reportar un caso de prostitución…
Sofía me miró sorprendida antes de levantarme el pulgar en señal de aprobación.
Después de colgar, sentí una oleada de satisfacción vengativa.
Todos somos familia, y si no me hubieran empujado al límite, no estaría exponiendo nuestros problemas familiares.
Si vamos a destruirnos, que nos destruyamos y vayamos a la mierda juntos. Al fin y al cabo, no tengo nada que perder.
La policía llegó rápidamente.
En menos de tres minutos, las patrullas ya estaban frente al hotel.
Cuando Sofía y yo vimos llegar a la policía, corrimos al elevador y subimos.
Por casualidad, la habitación estaba cerca del elevador. Antes de salir, ya podíamos escuchar los golpes y los gritos de furia.
Al salir, vimos a Carmen atacando a Mariano como una fiera. Mientras tanto, Sergio había agarrado a la mujer y la arrastraba del pelo en medio de una violenta pelea.
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