Capítulo 355
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Me quedé mirando su silueta alta y esbelta. Aunque solo nos separaban unos metros, sentía como si hubiera un abismo infranqueable entre nosotros.
Entendí que Claudia, a su manera, había logrado su objetivo.
Aunque no me causó daño físico, había conseguido que los Montero se pusieran en guardia conmigo. Seguramente Elena ya me veía como un mal presagio para la familia.
Lucas terminó su llamada y me indicó que subiera al auto.
Me quedé inmóvil: -Mejor vete a casa, puedo tomar un taxi fácilmente desde aquí.
No quería que perdiera dos horas llevándome primero y luego regresando, especialmente con Elena esperándolo en casa.
Lucas frunció levemente el ceño: -No hay prisa, primero te llevo a casa.
De verdad no hace falta insistí, empujándolo hacia el auto- Vete ya.
Su molestia se hizo más evidente y, sin decir palabra, prácticamente me arrastró al auto.
No me quedó más remedio que dejar que me llevara.
Pero a medio camino, sonó de nuevo su teléfono.
Cuando lo sacó, alcancé a ver que el contacto decía “Abuelo“.
Pensé para mis adentros que hasta Jorge se había enterado del incidente.
-Hola abuelo… Sí, voy camino a casa, tardaré… mínimo hora y media, es lo más rápido… Descanse usted, de verdad estoy bien, mañana temprano iré a verlo… Sí, bien, me apuro.
Alcancé a oír que Jorge también le urgía volver pronto.
Cuando colgó, volví a insistir: -Déjame aquí, puedo tomar un taxi fácilmente.
-No hay tanta prisa.
-Jorge no está bien de salud, ¿cómo vamos a dejarlo preocupado? Ve rápido, solo cuando te vea sano y salvo podrá dormir tranquilo.
Era la pura verdad.
Jorge seguramente entendía que si su nieto tardaba tanto en volver, era por estar conmigo.
Como buena novia considerada, debía mostrar sensatez y dejar una buena impresión a Jorge.
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Capitulo 355
Lucas me miró, frunciendo el ceño, algo dudoso.
De inmediato me volví hacia el conductor: -Por favor, ¿puede parar en la acera?
El chofer era empleado de Leonardo y claramente sabía quién mandaba en el auto, así que miró por el retrovisor y preguntó: -¿Señor Lucas, paramos?
-¡Sí!
-me adelanté a responder, y volví a tranquilizar a Lucas- De verdad no hace falta que me lleves, vete ya, nos vemos mañana.
Antes de que Lucas respondiera, volví a dar palmaditas al asiento del conductor, indicando que
parara.
El chofer, viendo que Lucas no se oponía, se detuvo junto a la acera.
Bajé del auto, y Lucas inmediatamente salió por el otro lado.
-¡María!
Me llamó.
Me volví para mirarlo en la oscuridad.
Honestamente, era difícil alejarse de alguien tan bueno, pero estar con él solo le traía problemas y cargas, nada más.
E
Lo vi acercarse mientras intentaba forzar una sonrisa, sintiendo un impulso repentino: Lucas, nosotros…
座
–
-Recuerda ir mañana a la casa de los Montero, pasaré temprano por ti, no pongas más excusas para evitarlo -me interrumpió como si supiera lo que iba a decir, insistiendo en los planes de mañana.
Fruncí el ceño: -Pero después de lo que pasó esta noche…
-Lo de esta noche no fue tu culpa, ¿qué tiene que ver con que vayas mañana a la casa de los Montero?
Me mordí los labios, pensando que tenía mucho que ver.
Pero reflexionando, después de que los hermanos Montero se vieran afectados esta noche por mi causa, era mi deber ir mañana a disculparme con Elena.
Si no mostraba ningún gesto, eso sí sería una falta de respeto y educación.
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