Capítulo 358
Buenos días doña Elena, he estado muy ocupada últimamente con todo el trabajo de fin de año, por eso no había podido venir–saludé cortésmente.
Antes de terminar, el rostro de Elena cambió levemente: -¿Todavía me llamas ‘doña‘? ¿Tan distantes somos?
Me quedé perpleja y miré instintivamente a Lucas.
Él se acercó en dos zancadas y tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos.
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Su gesto dejaba clara la naturaleza de nuestra relación.
Y la actitud de Elena mostraba que lo aceptaba.
Mi corazón latía nervioso, casi sin poder creerlo.
Entonces ¿por qué anoche, sabiendo que estaba con sus hijos, no me mencionó en toda la noche?
Conociendo su actitud anterior hacia mí, seguramente le habría pedido a Lucas que me pasara el teléfono, aunque fuera para preguntar por cortesía.
No sabía si estaba pensando demasiado y malinterpretando las cosas.
O si Elena era tan astuta que lo disimulaba bien.
En ese momento, solo pude ocultar mis pensamientos y corregir mi forma de dirigirme a ella:
-Señora.
–
-Así está mejor -sonrió Elena con calidez, volviendo a hacerme señas Siéntate.
Lucas tiró suavemente de mi brazo, indicándome en silencio que me relajara.
Le devolví la sonrisa y me senté en el sofá contiguo.
-Lo de anoche debió asustarte mucho. Y pensar que la señorita Martínez… cuando la vi en mi cumpleaños me pareció una chica tan dulce y dócil, ¿quién iba a pensar que tendría un corazón tan malvado? Los Martínez se están hundiendo con esta generación.
Elena había sacado el tema de anoche.
Respondí siguiéndole la conversación: -Estoy bien, Lucas… gracias a que Lucas apareció a tiempo, si no las consecuencias hubieran sido terribles. Aunque fue muy peligroso cuando me protegió, por suerte no le pasó nada. Y Mariana, su mano se quemó un poco, me siento muy culpable.
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Capitulo 358
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Ante la matriarca de una familia tan importante, cualquier astucia sería inútil, así que respondí con total sinceridad lo que sentía.
Realmente agradecida con Lucas y preocupada por Mariana.
-Sí, fue muy peligroso, yo también me asusté mucho cuando me enteré anoche… -el rostro de Elena se tornó serio, evidentemente aún afectada al recordarlo.
Me apresuré a agregar: -Fue mi culpa, no supe manejar bien la situación y Lucas y Mariana se
vieron afectados.
Mariana me interrumpió de inmediato: —¡No es tu culpa! Esa mujer está loca, es una demente.
-Mariana–Elena la miró de reojo, advirtiendo su rudeza.
Mariana hizo un puchero y murmuró: -Es la verdad, llamarla loca y demente es quedarse
corto.
Elena volvió su atención a Lucas y a mí: -¿Y cómo van a manejar esto finalmente?
Iba a responder, pero Lucas se me adelantó: -Lo dejaremos en manos de la policía, que sigan el proceso legal.
Elena mostró preocupación: -Pero eso nos pondrá en contra de los Martínez.
Lucas preguntó:
-¿Le preocupa la reputación de los mayores de los Martínez?
Los abuelos de Antonio seguían vivos, y si Marta había traído a Claudia al cumpleaños de Elena, fue por la invitación de los ancianos.
La generación anterior mantenía buenas relaciones, pero mientras los Martínez decaían y los Montero prosperaban, las generaciones más jóvenes se habían distanciado.
Incluso Antonio criticaba a Lucas, culpándolo de que los negocios de los Martínez iban mal por su presión.
No podía participar en esta conversación, así que solo escuchaba en silencio.
Lucas continuó: -Anoche hablé con el abuelo sobre esto, y él también está de acuerdo con seguir el proceso legal. El anciano piensa que si los Martínez están en esta situación, es porque los mayores han sido demasiado indulgentes. Siendo así, que otros les den una lección, antes de que causen más problemas.
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