Capítulo 363
Me acordé de cuando yo era la novia de Antonio y fui completamente ignorada.
Esta escena era idéntica a aquella situación.
Solo me preguntaba si Daniela sería tan “afortunada” como Isabel, que al final logró convertirse en la esposa de quien amaba.
-Estoy bien, gracias por su preocupación, señorita Pérez. Y gracias también por el abrigo de anoche respondió Lucas cortésmente.
–
Daniela sonrió -Lucas eres demasiado formal, solo fue un abrigo, no fue nada.
Al terminar de hablar, dirigió su mirada hacia mí con una sonrisa que solo yo podía interpretar como desafiante y despectiva.
Anoche, después de agregarla en redes sociales, le transferí inmediatamente 3000 dólares.
No los aceptó, me los devolvió.
Seguramente consideraba que ese favor era para Lucas y no tenía nada que ver conmigo, por lo que desdeñó aceptar el dinero.
-María, tú también estás aquí… -me saludó después de sonreír.
Le devolví la sonrisa -Sí, vine especialmente a visitar a don Jorge.
Jorge pareció sorprendido -¿Se conocen?
Daniela respondió: -Don Jorge, María y yo somos más que conocidas, fuimos compañeras de universidad, de la misma facultad. En aquella época, María era toda una celebridad en nuestra facultad, no, en toda la universidad.
Jorge mostró interés y con un gesto indicó a todos que se sentaran.
La empleada sirvió té.
Daniela me miró y preguntó deliberadamente: —¿Verdad, María? Eras tan guapa y destacabas tanto que todos los chicos de la universidad te perseguían, pero lamentablemente ya tenías novio, Antonio. Rompiste muchos corazones.
Me reí fríamente por dentro, sin sorprenderme en absoluto por la jugada de Daniela.
Mi historia con Antonio era conocida por toda la ciudad estos meses.
Por fin la atención empezaba a disminuir y había comenzado una nueva relación con Lucas… y ahora esta rival venía a sacar el tema frente al abuelo de Lucas.
1/2
Capítulo 363
+25 BONO
Después de pensarlo un momento, respondí con calma y autoironía: -Era joven e ingenua entonces, creía que la sinceridad se pagaba con sinceridad, pero perdí miserablemente. Seguro que di bastante
que hablar.
No me defendí.
Porque no había defensa posible.
Mejor admitirlo abiertamente, ponerme en posición de víctima y usar eso a mi favor.
—¿La señorita Pérez también se ríe de mí, verdad? —hice una pausa y contraataqué frente a ella- Desde la universidad siempre competimos, seguro que te alegras de verme fracasar en el
amor.
Bah, no me importaba que hubiera ancianos presentes, iba a decir lo que tenía que decir.
Como esperaba, mi comentario despertó el interés de los dos ancianos.
Don Pérez se volvió hacia su nieta: -Daniela, ¿no te llevas bien con la señorita Navarro?
-No es eso, solo que en la facultad había competencia por los proyectos y concursos, las plazas eran limitadas sonrió Daniela, buscando una salida elegante.
-María era mejor, no puedo negarlo -se volvió hacia mí para terminar la frase, claramente
molesta.
Seguí su juego: -La señorita Pérez es muy modesta, la verdad es que esas cosas no le interesaban, por eso yo tuve suerte.
Daniela me lanzó una mirada y se rio: -Me alegro de que lo entiendas.
El ambiente se volvió muy tenso.