Capítulo 371
Le eché un vistazo y pensé… jeste tipo es todo un caso!
De inmediato me levanté y le serví más caracoles en el plato de Mauro.
-Gracias señorita Navarro -agradeció Mauro visiblemente incómodo, antes de responderle a Lucas. No se preocupe señor Montero, entre colegas nos cuidamos.
-Tranquilo, no soy una niña pequeña, puedo cuidarme sola -le dije a Lucas para calmarlo.
Si de ser independiente se trata, eso lo tengo más que dominado.
Lucas invitó a Mauro a comer solo para decir estas cortesías y ponerlo en una situación incómoda. Era su forma de marcar territorio y dejar claro que yo era suya, para que nadie más
se acercara.
No le importaba realmente que me cuidaran.
Con lo celoso que es, si Mauro de verdad me cuidara, se pondría como loco.
De regreso a casa, no pude evitar decirle:
-Ya no te metas más con el director Núñez, somos solo compañeros de trabajo y me pones en situaciones muy incómodas.
Él fue directo y respondió:
-Después de la cena de hoy, seguro ya no tiene ningún interés en ti, así que lo dejaré en paz.
Me quedé sin palabras.
La verdad es que exageraba.
Soy una mujer divorciada y con problemas… aunque sea atractiva, hay miles más jóvenes y bonitas que yo. No habría tantos hombres exitosos interesados en mí.
Hasta hoy no entiendo qué vio Lucas en mí.
El auto quedó en silencio. Mirando por la ventana, me di cuenta que no íbamos por el camino usual.
-¿A dónde me llevas? -pregunté volteando hacia él.
Lucas me miró de reojo. -María, ¿te gustaría ir a mi casa esta noche?
Me quedé paralizada, con el corazón acelerado.
¿Qué significa esto? ¿Conocer a su familia de día y cruzar la línea de noche?
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-Yo…
-No pienses mal, te prometí respetarte. Como mañana sales de viaje y estaremos separados un tiempo, solo quiero pasar un rato más contigo -se apresuró a explicar al verme nerviosa.
Me tranquilicé un poco, pero aún dudaba. —Mañana tengo que hacer maletas… y pasar por la oficina a organizar trabajo…
-Yo te llevo.
Tenía más excusas en mente pero por alguna razón no pude decirlas.
Lucas entendió que había cedido y sonrió levemente, tomando mi mano con la suya.
Mi corazón latía como loco y sentí calor en las mejillas. -Concéntrate en manejar… –
murmuré.
-De acuerdo -sonrió con dulzura y volvió a tomar el volante.
Llegamos a su villa junto al lago.
Bajamos del auto, cada uno por su lado.
Lo seguí hacia la casa principal.
La noche estaba fría pero mi pecho ardía.
–
Alcé la mirada para ver su figura alta y elegante, sus pasos firmes, su ropa ondeando… hasta su nuca parecía tener un aire aristocrático. Me di cuenta que estaba perdida, totalmente enamorada.
Al entrar, el ambiente era cálido.
-Activé el sistema inteligente antes -explicó volteando.
Con razón -asentí.
De repente surgió un momento incómodo entre nosotros, ni siquiera podíamos mirarnos.
Lucas dejó su abrigo en el respaldo del sofá y fue por un vaso de agua.
-¿No te quitas el abrigo? Después tendrás calor–me sugirió con una sonrisa al ver que seguía parada sin moverme.
Mordí mis labios apenada y me quité el abrigo.
Llevaba puesto un vestido tradicional entallado que marcaba mi figura. Inconscientemente, encogí los hombros.
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Capítulo 371
Él me miró en silencio y se dirigió al elevador: -Subiré a arreglar la habitación, descansa un poco y luego subes a asearte.
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