Capítulo 374
-¡Vaya habilidad que tienes! -lo elogié mirándolo.
Él sonrió. -Lo acabo de buscar en internet, aprendiendo sobre la marcha.
Me reí con más ganas: -El señor Lucas definitivamente es excepcional, todo le sale a la perfección.
-Gracias por los halagos, señorita Navarro.
Nos quedamos ahí, intercambiando cumplidos.
Compartimos el té, turnándonos hasta terminarlo.
Lucas devolvió la taza y volvió a rodear mi cintura con su brazo.
-María, tengo que decirte algo serio.
-Dime–lo miré con amor en los ojos.
Admirar sus facciones desde tan cerca era un privilegio, su rostro era verdaderamente perfecto.
-¿Qué te parece si te asigno un guardaespaldas para tu viaje a Milán? -preguntó con voz suave, pidiendo mi opinión.
Lo miré. -¿Es necesario?
Sí, ya sabes que Europa está algo complicada. Los asaltos callejeros son comunes. ¿No te enteraste de esos artistas que fueron al festival y les robaron el equipaje apenas llegaron?
Me quedé callada sin refutar, pues había visto esa notícia.
Mis colegas también lo habían comentado, preocupados por nuestra seguridad durante el viaje.
-Adrián, mi guardaespaldas personal, puede acompañarte. Es muy hábil, mi padre lo seleccionó personalmente. Puede enfrentarse a diez personas sin problemas. No pienses que desconfio de ti o quiero vigilarte, realmente me preocupa tu seguridad -explicó detalladamente para evitar malentendidos.
Lo miré con felicidad y emoción.
-No tienes que explicar tanto, confio en ti -respondí suavemente con una sonrisa temblorosa
Se que te preocupas por mi seguridad.
-Entonces… ¿Adrián viaja contigo mañana?
Pero es tu guardarspaldas personal, ¿qué hay de tu seguridad si viene conmigo?
Capto 374
+25 BONOS
Lucas respondió tranquilamente: -Tengo más personal, incluyendo a Jimmy. No creas que es solo un secretario, también es muy hábil.
Me sorprendí, no lo había imaginado.
Pero entonces se me ocurrió otra duda y pregunté con curiosidad: -¿Tu trabajo… implica factores de riesgo?
-Sí. Hace tiempo, un ingeniero senior de nuestra unidad fue atacado por criminales cuando regresaba a casa tarde en la noche. Falleció. Al principio parecía un accidente, pero luego descubrimos que fue algo planeado.
Lucas narró la historia en voz baja, dejándome helada.
-Hay que prevenir el espionaje, por eso mi padre asignó personal para protegerme.
Al ver mi expresión alarmada, sonrió para tranquilizarme: -Ahora la seguridad es mucho mejor y nuestros compañeros son muy dedicados. La probabilidad de que algo así ocurra es minima. Adrián es básicamente mi asistente y chofer, no te preocupes.
-No tienes que consolarme, lo entiendo. Aunque la probabilidad sea una en diez mil, no se puede bajar la guardia.
Así es tomó mi mano, acariciandola suavemente. Valoro mucho mi vida, especialmente ahora que estoy contigo.
Sonriendo, no pude evitar tocar su mandibula, rozando su barba áspera. -¿Por qué? -pregunté en voz baja.
El acercó su rostro siguiendo mi mano, sus labios aproximándose. -¿Tú por qué crees?
No se…
Entonces tendré que besarte hasta que lo sepas…
Con esas últimas palabras, su beso ardiente fue como el agua hirviendo en la tetera, burbujeando y envolviendome en su calor.