Capítulo 375
Noche profunda, un hombre y una mujer solos, un cielo romántico estrellado y té caliente.
Todo era tan perfecto, tan imposible de resistir.
Pero él se contuvo en el último momento.
-María… despierta, si no vuelves en ti… esto se nos va a ir de las manos -bromeó mientras se apartaba, rozando mi nariz con su dedo.
Abri mis ojos nublados por el deseo y vi el brillo en su mirada, la ternura en su expresión. Por un momento, quise mandar todo al diablo y hacerlo mío ahí mismo.
-Lucas, no te vayas a arrepentir de dejar pasar esta oportunidad… -susurré con picardía, acurrucándome en sus brazos.
-No me arrepentiré, tenemos todo el tiempo del mundo -me abrazó con voz profunda, dejando varios besos suaves.
Me estaba ahogando en su dulzura
Ninguno quería separarse. Nos quedamos dormidos abrazados en el sofá del invernadero hasta las tres de la madrugada,
Cuando despertó, preocupado porque pudiera resfriarme, me llevó en brazos, medio dormida, hasta la habitación que había preparado para mí
-Lucas… -murmuré adormilada entre las sábanas.
Senti su beso en mi frente, el colchón se movió y luego todo quedó en silencio…
La puerta se cerró y volvi a sumergirme en el sueño,
Pero esta vez sin nervios, sin inquietud, sin dolor.
Lucas era todo un caballero.
Incluso en esa situación, su razón venció al deseo, mostrándome absoluto respeto.
A la mañana siguiente, Lucas primero me llevó a casa a cambiarme y luego me dejó en la oficina, haciendo de chofer.
Cuando iba a bajar del auto, me tomó la mano pidiendo un beso y preguntó: -¿A qué hora sales esta tarde? Quiero llevarte
No hace falta, con todo el trabajo de fin de año, no quiero distraerte de tus responsabilidades -lo mûrê con cariño y gratitud, pero sentía que no era necesario.
Capitulo 375
+25 BONO:
-Insisto. Es la primera vez que nos separamos por tanto tiempo desde que empezamos a salir. Ni te has ido y ya te extraño -soltó sin pensar, muy meloso.
Me reí sacudiendo los hombros. -¿No te da pena ser tan cursi? Te estás volviendo un pesado.
-¿Tan mal estoy?
-Es broma, el señor Lucas es el hombre más guapo y elegante de la ciudad, para nada pesado.
Seguimos con nuestras cursilerías sin vergüenza. Si no fuera por el tiempo, nos habríamos quedado coqueteando en el auto hasta la hora de ir al aeropuerto.
-Salgo a las tres, si tanto insistes en llevarme, está bien. Pero ahora tengo que irme, necesito dejar todo organizado.
Me apresuré a decir esto mientras abría la puerta para bajar.
Lucas me hizo un gesto con la mano. -Nos vemos en la tarde entonces.
-Sí, chau,
Aceleré el paso y subí a sumergirme en el trabajo.
Cerca del mediodía, Sofía me llamó
-Querida, adivina a quien me encontré?
Estaba ocupada, así que puse el altavoz y segui ordenando documentos.
-¿A quién? ¿No me digas que te encontraste con algún enemigo mío?
Si no, no me llamaría especificamente para preguntarme.
No, me encontré con Mariana, Vamos a almorzar, ¿te unes?
Me detuve y mirë el reloj en la pared.
Once y media.
Gracias a la profesionalidad de Mauro, el trabajo estaba básicamente organizado. Pero como ahora era la jefa, me preocupaba más y mi perfeccionismo me hacía revisar todo varias veces.
Pensé que podría sacar dos horas, así que pregunté: -¿Pueden venir cerca de mi oficina? Lucas me trajo en la mañana, no tengo auto, y salgo para el aeropuerto a las tres, voy algo justa de tiempo.