Capítulo 380
Las palabras de Lucas me hicieron recordar algo y me incorporé de golpe mirándolo.
-¿Qué pasa? -preguntó sorprendido.
Le agarré el brazo con firmeza y le dije muy seria-: Los Martínez tienen varios trapos sucios. Hace tiempo… escuché a Antonio hablando con su padre sobre el proyecto Quinta Las Magnolias. Anduvieron repartiendo mordidas por todos lados. Hasta hubo un accidente de seguridad que después taparon.
Lo había escuchado por casualidad cuando padre e hijo discutían el tema. Antonio nunca me lo mencionó directamente.
Cuando me enteré, me quedé bastante inquieta.
Después traté de tantear el terreno con Antonio, pero me dio largas. Como al final el proyecto salió bien y tuvo buena acogida, pensé que estaba exagerando y lo dejé pasar.
-Lucas, si investigas el proyecto Quinta Las Magnolias seguro encuentras evidencia que puede hundir a los Martínez.
En este momento no me importaban las consecuencias que pudiera traer si todo esto se confirmaba. Solo quería que Claudia no se saliera con la suya después de lo que hizo, y que Lucas y Mariana pudieran hacer justicia por el daño que les causaron.
Que yo sufriera era lo de menos, pero que ellos también la pasaran mal por mi culpa, eso sí que me dolía.
Lucas me tomó la mano, claramente sorprendido-: ¿Sabes lo que significaría si encontramos pruebas de todo esto?
-En el peor de los casos, los Martínez quebrarían —respondí con franqueza.
-¿Y aun así quieres que investigue? -arqueó una ceja.
Sonreí con amargura: Los Martínez no tuvieron ninguna consideración conmigo, ¿por qué debería yo tenerla con ellos? Además, ya bastante te complico la vida estando contigo como para que encima tengas que aguantar sus abusos. Así que adelante, investiga todo lo que quieras.
La sonrisa de Lucas se hizo más amplia.
Levantó la mano y me acarició la mejilla con ternura-: Por fin estás progresando.
-Antes tratabas de mantenerme al margen de todo, no me dejabas participar en nada. Ahora por fin podemos luchar juntos.
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Capítulo 380
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Recordando lo que Mariana me había dicho al mediodía, con el corazón todavía conmovido, le dije sinceramente-: Antes me equivoqué. No debí tratar de poner tantas barreras entre nosotros. Si dos personas están juntas, deberían ser un equipo.
Lucas me miró en silencio antes de rodearme con sus brazos y estrecharme contra su pecho.
-No me lo pones nada fácil… -murmuró misteriosamente.
Levanté la mirada desde su abrazo-: ¿Qué quieres decir?
-Justo cuando nos vamos a separar me sales con estas palabras tan emotivas. ¿Cómo esperas que te deje ir? -bajó la cabeza y me rozó la nariz con la suya, su voz profunda y dulce.
Fruncí el ceño y traté de separarme-: Para ya…
Adrián seguía al volante, después de todo.
Lucas se rio y me dio otro besito-: No seas tímida, aquí no hay extraños.
Cuando llegamos al aeropuerto, mis compañeros ya estaban todos ahí en la van ejecutiva.
Al hacer el check–in me enteré que Lucas me había cambiado a primera clase.
Originalmente iba en económica con mis colegas.
-El vuelo es muy largo y económica es incómoda, los asientos son muy estrechos -me explicó Lucas al ver mi confusión—. Como Adrián reservó tarde y no quedaban asientos en económica, irás con él en primera.
-Pero me siento mal por mis compañeros -entendía su buena intención pero no me parecía justo.
Lucas respondió sin dudarlo—: Pues les cambio el boleto a todos a primera.
-No se preocupe señor Montero, entendemos que quiera consentir a María -bromeó Rosa alzando la voz al escucharnos.
Los demás compañeros se echaron a reír-: Sí señorita Navarro, váyase tranquila a primera clase, no se preocupe por nosotros.
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