Capítulo 456
-¿Qué pasa? ¿Ya puedo irme? -pregunté inmediatamente al abrir los ojos.
Rosa negó con la cabeza. —No, es que llegó el médico.
Me giré rápidamente y efectivamente, dos personas con batas blancas habían entrado.
-Señorita Navarro, aquí está su informe médico–el médico me entregó los resultados y, antes de que pudiera ver lo que decían, soltó la sorprendente noticia-. Está usted embarazada, el desmayo probablemente está relacionado con la adaptación de su cuerpo a las primeras semanas de gestación.
Sentí un zumbido en los oídos, ¡como si un rayo hubiera golpeado mi cerebro!
Ni siquiera tuve tiempo de leer lo que decía el informe, mirando al médico boquiabierta. —¿ Qué ha dicho? ¿Estoy embarazada?
-Sí, principio de embarazo. Sin embargo, su estado físico no es muy bueno: presión arterial alta, anemia, colesterol elevado… ¿quizás por exceso de trabajo y trasnoches? Con este estado de salud no podrá nutrir adecuadamente al feto. Si considera conservar el bebé, necesitará cuidar mucho su cuerpo. Si decide no tenerlo, recomiendo un aborto temprano, seguido de un período de recuperación.
El médico fue directo y contundente, sin darme tiempo a asimilar esta noticia impactante, soltando toda esa información de golpe.
Por suerte Rosa estuvo atenta.
Seguramente notó que
mi mente estaba en blanco, porque rápidamente se levantó y le dijo al médico: -¿Podemos pensarlo bien antes de tomar una decisión?
-Claro, descansen por ahora. Más tarde haremos otros exámenes -el médico dejó algunas instrucciones y se marchó.
-María, ¿María? -Rosa me llamó varias veces sin obtener respuesta, hasta que tuvo que empujarme suavemente.
Solo entonces reaccioné.
-Rosa, ¿escuchaste lo que dijo el médico? -la miré aturdida, pronunciando cada palabra lentamente.
-Sí–Rosa me sujetó del brazo con fuerza—. María, estás embarazada.
Hizo una pausa y continuó: -El bebé… es del señor Montero, ¿verdad?
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Capítulo 456
Mi mente volvió a zumbar, como si apenas entonces comprendiera quién era el padre.
No podía ser nadie más
que
Lucas.
Qué ironía tan cruel.
+25 BONOS
Después de todo el sufrimiento para separarnos, ahora que ni siquiera nos saludábamos, la vida me jugaba esta broma tan pesada–enviando una nueva vida a mi vientre.
Una pequeña vida de Lucas y mía.
-¿Cómo es posible…? -murmuré, recordando que en nuestros escasos encuentros siempre habíamos tomado precauciones.
Tras un momento de reflexión, de repente recordé–aquella noche de nuestra ruptura, habíamos sido demasiado apasionados.
Después de usar protección, al final creo que hubo un momento sin ella.
Pero que ocurriera con esa probabilidad parecía demasiado increíble.
-Por supuesto que es posible, ningún método anticonceptivo es 100% efectivo -dijo Rosa mirándome, con las mejillas ligeramente sonrojadas y en voz baja.
La miré, sintiéndome extremadamente incómoda.
Estuve con Antonio más de seis años y nunca cruzamos esa línea.
Pero con Lucas, después de solo dos meses, ya estaba embarazada de él.
¿Qué pensaría la gente?
Empecé a sentirme angustiada. ¿Qué iba a hacer ahora?
Lucas y yo vivíamos en la misma ciudad y nos encontrábamos constantemente en diferentes lugares. Si conservaba este bebé, tarde o temprano lo descubriría.
Cuando eso sucediera, no podía imaginar el caos que se produciría.
¿Acaso me tocaría vivir como en esas telenovelas con batallas por la custodia del hijo, madres que ganan estatus por sus hijos, o separación de madre e hijo?
Pero si abortaba…
Con solo pensar en esa posibilidad, sentí un profundo rechazo.
Aunque apenas llevaba unos días en mi cuerpo, aunque acababa de enterarme de su existencia, instintivamente sabía que no podría abortar.
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Capitulo 456
+25 BONOS
Probablemente nunca volvería a enamorarme ni a tener otro hombre en mi vida.
Si podía tener un hijo, especialmente con una genética tan excelente, ¡me sentía inmensamente feliz! Como si fuera un regalo del cielo, jun obsequio generoso para mí! 7
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