Capítulo 464
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Después de tranquilizarme, finalmente recuperé la calma y volví a la carretera.
Al llegar a casa, Valentina me miró con curiosidad: -¿No te fuiste antes que yo? ¿Cómo es que regresas tan tarde? Pensé que habías ido a comer con Sofía.
Negué con la cabeza. —No, había mucho tráfico, avancé lentamente.
Dejé la caja de cartón que llevaba en brazos, con los últimos objetos personales que había recogido de mi oficina.
Valentina notó que algo no estaba bien en mi humor y se acercó preguntando: -¿Estás bien? ¿ Es porque vendiste la empresa y te sientes triste? Entiendo, esta marca ha sido tu esfuerzo durante años, llegar hasta aquí seguramente requirió muchísimo trabajo, y ahora venderla tan repentinamente…
—Sí, me duele un poco dejarla, pero ya está decidido, no tiene sentido lamentarse.
-Entonces tú…
-De regreso, él me llamó por teléfono -me senté en el sofá, relajándome, sintiéndome completamente agotada.
-¿Él? –Valentina se sorprendió, sus ojos brillaron-. ¿Te refieres al señor Montero?
-Sí.
-¿Qué te dijo? ¿No te habrá pedido que vuelvan? ¿O acaso descubrió lo de tu embarazo? – preguntó Valentina asombrada, mirando hacia mi vientre.
–
Negué con la cabeza. -Nada de eso. Vendí la empresa y le pagué todo lo que le debía. Cuando recibió el dinero me llamó para preguntar de dónde lo había sacado…
-¿Sospecha algo? -Valentina comprendió inmediatamente.
–
No es que sospeche, sabe que voy a dejar Altamira.
-¿Qué? -el rostro de Valentina se tensó, mirándome con preocupación-. ¿Quieres decir que no está de acuerdo? ¿Y ahora qué harás? Ya no tienes marcha atrás…
-No pasa nada, no sabe por qué vendí la empresa, solo necesito irme pronto -volví en mí y miré a mi vieja amiga con disculpa-. Pero una vez que me vaya, te quedarás sola. El alquiler es algo elevado, podrías buscar a alguien con quien compartirlo o cuando termine el contrato, mudarte a un lugar más pequeño.
-¡Ay, no te preocupes por mí! -Valentina sonrió despreocupadamente-. Me gusta que sea
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Capitulo 464
grande, por si vienen amigos de visita. Además, este trabajo que me has dado paga mucho mejor que el que iba a aceptar; puedo permitirme el alquiler sin problemas,
-Bien, entonces tú decides.
-¿Y tú? ¿Cuándo planeas irte?
Respiré profundamente, sintiendo una gran tristeza en mi corazón, pero sin otra opción.
-La próxima semana. Reservaré el vuelo más tarde, lo importante es irme pronto.
-¿Seguro que estarás bien yéndote sola? ¿Y si te acompaño? Podría quedarme hasta que estés instalada y luego volver. Tengo visa de trabajo, puedo viajar cuando quiera.
Miré a Valentina, sintiéndome reconfortada.
Aunque mi familia fuera tan terrible, mis amigos eran cada vez mejores.
-No es necesario. Ayúdame haciendo un buen trabajo en CHEZ MARÍA, eso será tu mayor
apoyo.
-Está bien…
Descansé algunos días en casa, aprovechando para empacar y contactar lugares donde vivir en el extranjero.
Había decidido instalarme en una pequeña ciudad de Inglaterra, con menor estrés y ritmo más lento, ideal para mi recuperación y para llevar un embarazo tranquilo.
También planeaba continuar mis estudios para mantenerme actualizada cuando eventualmente regresara al mundo laboral.
Con todo listo, me despedí de Sofía y Valentina, dejé atrás la ciudad donde había vivido más de veinte años, y abordé el vuelo hacia un país extranjero.
En el momento en que el avión despegó, sentí como si algo tirara fuertemente de mi corazón, intentando retenerme en tierra.
Sabía que era porque en el fondo seguía sin poder dejar ir a Lucas.
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