Capítulo 49
¿Cómo puede existir alguien tan maravilloso?
No tenía ninguna intención oculta, simplemente pensaba que era una persona extraordinaria.
A pesar de su alto estatus y sus múltiples ocupaciones, no solo no me había menospreciado cuando lo invité, sino que había aceptado con absoluta cortesía.
Después de salir de mi ensimismamiento, me preocupé por elegir el restaurante adecuado.
Alguien como Lucas seguramente tendría estándares muy altos para todo, desde la comida hasta el alojamiento.
Un restaurante de lujo común no estaría a su altura.
Por suerte, mi mejor amiga Sofía venía de una familia dedicada a la alta gastronomía.
Le mandé un mensaje directo por WhatsApp:
-Sofía, necesito invitar a cenar a alguien muy importante para agradecerle un gran favor. ¿ Podrías recomendarme un restaurante elegante?
Soffa respondió al instante;
-¿Cómo para cuándo sería?
Mañana por la noche.
Entonces vayan a La Esencia, Haré que el gerente les reserve la sala El Privilegio.
¡Perfecto!
Sabía que podia contar con Sofia.
La Esencia era el restaurante más prestigioso de su familia, y la sala El Privilegio era lo más exclusiva de lo exclusivo.
Por supuesto, los precios eran elevadisimos, más de diez mil por persona.
Pero ni siquiera me importaba el gasto, solo pensaba en el honor que me hacía Lucas al aceptar mi invitación de agradecimiento.
Guardé su número en mi celular y le envié un mensaje con la ubicación y hora del restaurante.
El respondió con un simple “Bien“.
Miranda el celular, me senti radiante, como si todas las nubes negras de los últimos días se Mubieran disipada, y sin darme cuenta empecé a tararear.
Capitulo 49
+25 BONOS
No sabía si era por haber recuperado la pulsera de mi madre o por… la cena de mañana con
Lucas.
El buen humor duró hasta casí el final de la jornada laboral, cuando fue interrumpido por una visita inesperada.
La puerta de mi oficina se abrió de golpe, haciéndome saltar.
-María, no pude detener a la señora Navarro, insistió en entrar -explicó Rosa apresuradamente, siguiendo a Carmen con cara de preocupación.
-¿Detener qué? ¿Acaso tienes algo que ocultar? -gritó Carmen con un gesto despectivo.
Yo me encontraba completamente hastíada de mi madrastra, y le hice un gesto a Rosa para que se retirara,
Cuando la puerta se cerró, hablé con indiferencia:
–Señora Navarro, debería considerar las consecuencias antes de venir aquí a hacer un escándalo.
¡María, no me intimides! ¿Crees que por acercarte a los Montero ya eres una princesa? ¡Con tu belleza mediocre, jamás estarás a su nivel! Solo están jugando contigo, ¿en verdad crees que te tomarán en serio?
Me quedé atónita.
No esperaba que incluso Carmen supiera lo de los quinientos mil que Lucas había pagado por la pulsera para regalarmela,
Aparentemente, todo el circulo social ya se había enterado.
-¿Y qué si es un juego? ¿Acaso Antonio y tu querida hija no están jugando también? ¿Crees que ellos tendrán un futuro juntos, que envejecerán juntos? -contraataqué, tocando su punto
dabil
-¡Pero…! -Como esperaba, Carmen explotó instantáneamente, señalándome mientras gritaba ¡Maria, eres malvada! ¡Es tu hermana, y así la maldices! ¡Y ayer, si no la hubieras maltratado, no habria vomitado sangre y perdido el conocimiento, casi se muere! ¡Tienes el corazón de una vibora!
Vo misma había presenciado el desmayo de Isabel ayer.
Claramente había sido consecuencia de su propio comportamiento, por alterarse tanto discutiendo con Antonio, lo que empeoró su condición. ¿Qué tenía yo que ver?
Carmen dŋo que “casi pierde la vida“, lo que significaba que seguía viva.
Capitulo 49
+25 BONO:
Qué resistente era, y qué dramática.
-¿Que yo la maltraté? Ja… ¡Señora Navarro, su manera de distorsionar la verdad es impresionante! Ayer mismo la advertí que no debería haberse esforzado tanto, viniendo en silla de ruedas desde tan lejos solo para competir conmigo por la pulsera… Parece que tiene mucha suerte de seguir viva.
Cuanto más furiosa y alterada se ponía Carmen, más calma y satisfacción sentía yo.
-María, tú… -Se quedó sin palabras ante mi comentario, rechinando los dientes mientras su mirada recorría la oficina, hasta que de repente agarró una carpeta de mi escritorio y me la lanzó a la cara.
Me aparté rápidamente, retrocediendo varios pasos, pero aun así el borde de la carpeta me rozó la cara, causándome un dolor ardiente.
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