Capítulo 52
Pensé para mis adentros que por muy guapo que fuera ese tipo, no podía superar a cierta persona que yo conocía.
Entre risas, le respondí por audio: -¿Te le lanzaste encima? ¿O al menos le pediste su WhatsApp?
Sofía respondió: -¡La verdad no me atreví! Se veía tan elegante y accesible, pero al mismo tiempo imponente… como que ni modo de acercársele…
Me reí para mis adentros.
Y yo que pensaba que solo yo me comportaba así de tímida con Lucas.
Al parecer existía un hombre
capaz de intimidar hasta a la impetuosa y extrovertida Sofía.
Entre carcajadas, le pregunté: -¿No le tomaste una foto?
-Ay… ni me lo recuerdes. Intenté tomarle una foto a escondidas mientras esperaba el elevador, pero su acompañante me descubrió y muy amablemente me obligó a borrarla.
¡No puede ser!
Estaba a punto de responderle cuando alguien tocó educadamente la puerta del privado. El gerente la abrió y anunció con cortesía: -Señorita Navarro, su distinguido invitado ha llegado.
Levanté la mirada de golpe y, al ver al elegante y extraordinario Lucas, instintivamente solté el celular y me puse de pie.
-Señor Montero, bienvenido -dije nerviosa, y cuando me pongo así recurro al trato formal.
-Hmm -Lucas esbozó una sonrisa-. ¿Llevas mucho esperando?
-No, acabo de… -No pude terminar la frase porque mi celular empezó a sonar.
Al revisarlo, vi que era Sofía.
Esta niña… ¿no me digas que se enamoró a primera vista de ese tipo?
-Disculpe, debo atender esta llamada —le avisé a Lucas mientras me dirigía hacia la ventana. Bajando la voz, contesté-: Sofía, acaba de llegar mi invitado, ¿podemos hablar después de…?
-¡María! ¡¿Quién es el que acaba de entrar a tu privado?! -me interrumpió con un grito incrédulo que casi me deja sorda.
Me sobresalté y, por instinto, volteé a ver a Lucas, quien ya se había sentado.
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Capítulo 52
Tenía que admitirlo, era increíblemente guapo.
Ahí sentado, con la luz cayéndole desde arriba, parecía estar envuelto en un halo lunar, distante, pero a la vez cálido, como si no perteneciera a este mundo.
Antes de que pudiera responder, Sofía volvió a estallar: -¡Aaaaaaah! ¡¿Entonces el guapísimo del que te estaba hablando es tu benefactor?! ¡¿Quién es?! ¡¿Cómo es que tienes semejante escultura griega a tu lado y no me habías contado?!
Me quedé en blanco, aturdida.
¿Así que la experimentada señorita Jiménez solo había oído hablar de Lucas, pero nunca lo había visto en persona?
-Ejem… Sofía, te cuento después, debo colgar -No podía responderle frente a Lucas, así mejor corté la llamada.
Pero apenas bajé el celular, el WhatsApp empezó a sonar.
que
¡Si no le respondía, la loca era capaz de aparecerse en el privado, y eso sí sería un problema!
-Señor Montero, disculpe, debo responder estos mensajes -le dije con una sonrisa apenada.
-No te preocupes, tómate tu tiempo -respondió con elegancia mientras se servía té.
Mi amiga estaba bombardeando el WhatsApp.
[¿Quién es él?]
[¡No te olvides de los amigos ahora que eres rica! ¿Tan rápido abandonas a tu mejor amiga?]
[¡María! ¡¿Quieres que vaya y le pregunte yo misma?!]
Me apresuré a responder: Es Lucas, ¿no lo conoces?
[¿Lucas? ¿El de los Montero que fue a tu casa a tomarte medidas? ¿El señor Lucas?]
Sin saber por qué, me sonrojé mientras respondía: Sí, él mismo.
[¿El millonario misterioso que gastó 5 millones en comprarte una pulsera en la subasta?]
Yo: Sí.
[¡Aaaaaaah! ¡María, eres una traidora! ¡Conociste a semejante dios griego en los Montero y no me dijiste nada! ¡Y además te trata como reina! ¡¿Qué está pasando entre ustedes?!]