Capítulo 53
Me aguantaba la risa imaginando a mi amiga enloqueciendo, pero no me atrevía a reírme abiertamente.
Cuando la noticia se hizo pública, Sofía me había preguntado qué había pasado realmente, y yo le dije que había pedido prestados los 5 millones para no quedar mal frente a Antonio.
Ahora estaba claro que Sofía jamás se tragaría esa historia.
WhatsApp seguía sonando, pero con Lucas sentado frente a mí, no podía seguir pegada al celular charlando, sería una falta de respeto.
Así que dejé de responderle a mi amiga y adopté una postura más formal.
-Señor Montero, para esta noche dejé que el chef ejecutivo recomendara el menú. Todo está preparado con ingredientes frescos que llegaron por avión hoy mismo. ¿Le parece bien?
Lucas dejó su taza. -Me parece perfecto.
Se hizo un silencio incómodo. Yo, avergonzada y sonrojada, no sabía qué tema sacar.
Fue Lucas quien, mucho más sereno que yo, la anfitriona, tomó la iniciativa: -¿Dijiste que quien te dejo esa pulsera fue tu madre?
Asentí con una sonrisa y expliqué: —Esta en realidad viene de la familia de mi abuelo materno. Mi abuela se la dio a mi madre, y ella me la dejó a mí. Es como una reliquia familiar. Hace años, cuando mi abuelo enfermó gravemente, mi madre tuvo que vender la pulsera para pagar sus tratamientos, con la esperanza de recuperarla cuando tuviéramos dinero, pero después ya no pudimos encontrarla…
La historia de la pulsera era larga, y no estaba segura si a él le interesaría escuchar todos los detalles, así que lo resumí.
Lucas asintió. Lo importante es que la recuperaste. Ahora cuídala bien.
–
-Sí, pienso cuidarla mucho. Ya mandé hacer una caja fuerte para guardarla cuando regresé a
casa.
Después de todo, ahora la pulsera valía 5 millones.
Una cantidad impensable para la gente común.
Lucas sonrió al escucharme y preguntó: -¿No piensas usarla?
Negué rápidamente con la cabeza. -Es demasiado valiosa, me da miedo.
Si se rompiera, serían 5 millones perdidos.
Capitulo 53
425 BONOS
Su voz sonó melodiosa y suave: -Las joyas están hechas para lucirse. Si la guardas en una caja fuerte, no importa qué tan bella o costosa sea, pierde su valor real.
Asentí, pensando que tenía mucha razón.
Pero claro, solo alguien de una familia verdaderamente rica y prominente podría tener esa mentalidad tan magnánima.
Para él, 5 millones debían ser como 300 pesos.
Sonreí y bromeé: -No es que quiera proteger la pulsera, quiero proteger mi mano.
-¿Mm?
-Demasiada gente conoce el valor de la pulsera. Me da miedo que si la uso por la calle, atraiga problemas… ¿qué tal si algún criminal despiadado decide cortarme el brazo de un machetazo?
Lucas pareció genuinamente sorprendido por mi descripción y me miró fijamente con la taza
en la mano.
Me avergoncé bajo su mirada y me sonrojé. —Era broma. La verdad es que como paso todo el día cosiendo, las joyas en la muñeca me estorban. Además, como es un recuerdo de mi madre, me dolería si se golpea o raspa.
Lucas entonces sonrió con elegancia. -Entiendo, fui yo quien lo simplificó demasiado.
—No, no, tiene mucha razón en lo que dijo.
Nos sonreímos mutuamente y el ambiente se volvió más relajado.
-Por cierto, señor Montero, sobre la compra de la pulsera… alguien lo publicó en internet y mucha gente lo vio. ¿No le ha traído problemas?
Me preocupaba que el incidente le hubiera causado inconvenientes.
Lucas levantó la mirada. -¿Tú también lo viste entonces?
-No, me lo contó mi asistente. Dijo que… tuvo bastante repercusión al principio, pero después lo eliminaron de todas las redes.
-Sí, me preocupaba que la noticia pudiera causarte problemas, así que me encargué de que lo manejaran rápidamente. Como dijiste antes, no falta quien tenga malas intenciones al ver tanto dinero.‘
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