Capítulo 59
-¿500 mil? No los tengo al ver su exigencia desmedida, mi actitud también se volvió distante.
Aunque todo comenzó por mí, al final la culpa era de los Ruiz. Si pensaban que iba a ser su chivo expiatorio, estaban equivocados.
Andrés observó mi oficina con algo de envidia: -Oí que cuando te divorciaste de Antonio, te dejó la empresa. Y también… que ahora te codeas con los poderosos Montero. Ese misterioso y discreto señor Lucas que gastó 5 millones así nomás para recuperar la pulsera de mi tía.
Andrés se paró frente a mí con aire presuntuoso.
–Viéndolo así, 300 mil no son nada para ti. Ya sea pidiéndoselo a Antonio o a ese señor Lucas, conseguirlos sería pan comido.
No pude evitar sonreír al escucharlo.
Con razón venía a extorsionarme, lo había investigado todo. Pensaba que ahora era un ave fénix dorada a la que cualquiera podía arrancarle unas plumas de oro.
-Antonio y yo somos enemigos ahora, jamás le pediría dinero. Y en cuanto a los Montero, están muy por encima de mí. Esos 5 millones son solo un préstamo del señor Lucas —expliqué tranquilamente, diciendo la verdad.
Pero Andrés no me creyó. Volvió a mi escritorio y me miró indignado: -María, mi madre te ha tratado como a una hija desde pequeña, ¿y así es como le pagas, dejándola morir?
Mantuve mi frialdad: -Buscaré la manera de conseguir el dinero, pero necesito tiempo. Incluso si la empresa se pone en hipoteca o se vende, eso es algo que tardara más de dos días.
-Pero no podemos esperar. Tenemos problemas por todos lados y cada día estamos más cerca de la bancarrota -Andrés estaba desesperado.
Al verlo así, no pude evitar cierta satisfacción maliciosa. —¿Tu padre no pensó en semejantes consecuencias antes de hacer tantas tonterías?
De repente se enfureció. —¡¿De qué sirve decir eso ahora?! ¡Solo préstanos el dinero!
Fruncí el ceño y respondí con calma: -Es la primera vez que veo a alguien pedir dinero prestado con tanta prepotencia, como si fuera un bandido.
-María, tú…
Estaba rojo de ira y a punto de insultarme cuando lo interrumpí: -Andrés, si sigues gritándome, no te prestaré ni un centavo. Si quiebran, yo me encargaré de mantener a mi tía,
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Capítulo 59
pero ustedes no verán ni un peso.
-…-Eso lo hizo contener su furia.
En medio de la tensa atmósfera, la puerta de la oficina se abrió de repente y una voz familiar resonó:
-Andrés, yo te prestaré ese dinero, pero quedará a nombre de tu hermana.
Antonio entró con aire generoso.
Andrés se volteó sorprendido, su expresión cambió instantáneamente. —¡Cuñado! ¡Sigues
siendo tan noble!
Alcé la voz para corregirlo: -No lo llames así, ya no es tu cuñado.
-¿Cómo qué no? Aunque se case con Isabel, sigue siendo mi cuñado. Siempre seremos familia -Andrés miró a Antonio sonriendo, sin vergüenza alguna.
Antonio pareció complacido con su respuesta y sonrió levemente..
Yo miraba a Andrés con una expresión indescifrable.
Aunque sabía que mi primo tenía dudosa moral, no imaginé que fuera tan terrible.
No vale la pena discutir con tontos, así que me dirigí directamente a él: -Vete. Te daré una respuesta en tres días.
Andrés no me creyó: -No me engañes.
Suspiré con fastidio: -Ustedes son los que necesitan mi ayuda. Si sigues con esa actitud, les deseo una pronta quiebra y me ahorro el dinero.
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