Capítulo 75
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Antonio se mantuvo impasible, ni siquiera la miró, actuando como si nada de esto le afectara.
-¡Antonio! ¿¡Te has quedado sordo!? -Isabel comenzó a perder el control, lanzándole cualquier cosa que encontraba en la mesita de noche.
-¡Isabel, Isabel… detente! -gritó Carmen asustada al ver que su hija se había arrancado incluso la vía intravenosa.
Después de esquivar un par de cosas, Antonio por fin reaccionó.
Con expresión neutral y tono frío dijo:-Si tanto la quieres, quítasela tú. Tengo cosas que hacer, me voy.
No se puede negar que Antonio tenía temple para las grandes decisiones: cuando tomaba una determinación, era directo y definitivo.
Igual que hace un mes, cuando decidió dejarme para casarse con Isabel, resistió toda la presión y fue implacable conmigo.
Y ahora que había visto cómo era Isabel realmente, decidió abandonarla sin mirar atrás, sin importarle su destino.
Por fin Isabel probaba el mismo sabor amargo del abandono que yo conocía.
Se lo había buscado ella misma.
Antonio y yo salimos juntos de la habitación.
No habíamos terminado de cerrar la puerta cuando oímos el grito de Carmen:—¡Doctor, doctor, mi hija está escupiendo sangre!
Seguimos caminando sin voltear.
Por el pasillo corrían médicos y enfermeras hacia la habitación gritando:-¡Rápido, a emergencias! -Era evidente que Isabel estaba muy grave.
Sin mirarlo, le pregunté tranquilamente:-¿Seguro que no quieres volver? Podría ser la última vez que la veas.
Antonio volteó a verme, pero en vez de responder dijo con voz arrepentida:-María, perdóname por
todo.
-No te preocupes, ya no te guardo rencor – le dije con una leve sonrisa y serenidad.
El mayor nivel del desamor no es el odio ni la rabia, sino la indiferencia total, la paz
interior.
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Capítulo 75
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Vi cómo su rostro se contrajo de dolor y frunció el ceño.
Cuando llegamos al ascensor y él quiso decirme algo más, las puertas se abrieron.
Entró y sostuvo la puerta mientras me miraba:—María…
Lo miré con tranquila resignación:-Nuestros caminos se separaron hace tiempo, no tiene sentido seguir el mismo rumbo.
Mientras volvía a casa, las palabras de Isabel seguían dándome vueltas en la cabeza.
Así que llamé a mi abuela.
-¡Mentiras! Aunque tu madre se fijó primero en Mariano, fue él quien empezó a cortejarla. Era un joven apuesto y elegante, a tu madre le gustaban así los hombres, ¿cómo íbamos a saber que ya tenía novia? 1
Mi abuela se fue enojando mientras hablaba:-Ahora que lo pienso, seguro Mariano y esa zorra lo planearon todo, jugaron con los sentimientos de tu madre para quedarse con nuestro dinero. ¿Si no por qué su hija es solo dos años menor que tú? ¡Seguro nunca dejaron de verse!
Las palabras de mi abuela me tranquilizaron.
La verdad era como yo sospechaba.
También creo que mi madre fue la mayor víctima de todo esto, y nunca supo la verdad.
Pensar en ella me rompe el corazón y me llena de tristeza.
Por elegir al hombre equivocado y tomar un mal camino en el matrimonio, su vida, que debería haber sido hermosa, se llenó de espinas y dolor, hasta su temprana muerte.
Para mi madre, el matrimonio no solo fue la tumba del amor, sino su propia tumba.
Aunque era un fin de semana para descansar, no me atrevía a relajarme.
Porque cada vez que mi mente se quedaba en blanco, pensaba en la llamada que Lucas me hizo
ayer.
Recordaba todos los momentos que compartimos en tan poco tiempo.
Por suerte, la razón venció al corazón.
Aunque él era maravilloso, como una luz que me atraía y me hacía soñar.
Su bondad inexplicable y la enorme diferencia entre nuestros mundos me hicieron despertar a tiempo y detenerme.
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Capitulo 75
El domingo temprano, volví a la oficina a trabajar extra.
Desde que tomé el control total de la empresa, descubrí lo complicado que es ser la jefa.