Capítulo 92
Mi cara se descomponía cada vez más.
No hay nada más asqueroso y maloliente que el vómito de un borracho. ¿Este joven tan refinado y de alta cuna se había rebajado a cuidarme y limpiar semejante porquería? Ahora entendía por qué el bote de basura estaba impecable cuando desperté- él lo había limpiado todo esa misma noche.
-Me di cuenta cuando llegué a casa pero… no me atreví a llamarte. Gracias por molestarte en traerlo continuó, sin notar mi mortificación.
Ese comentario me llamó la atención y lo miré desconcertada: -¿No te atreviste a llamarme?
Lucas sonrió con un brillo especial en los ojos y un aire casi tímido.
-Me preocupaba que pensaras que había dejado el reloj a propósito para tener una excusa para contactarte. Como parecías tener algunos malentendidos conmigo y te habías distanciado, pues… no quise incomodarte sin razón.
Me quedé mirándolo atónita, impactada por sus palabras.
Me parecía increíble que alguien de su posición pudiera ser tan humilde y considerado. Que incluso pensara en ese tipo de detalles…
-No, no, señor Montero, perdóneme… antes había cosas que no entendía y con todos los rumores, temía causarle problemas, por eso me alejé -me apresuré a explicar, muerta de vergüenza.
Aunque todavía tenía algunas dudas, mirando su rostro apuesto y sincero no me atrevía a expresarlas. ¡Incluso pensé que si realmente quisiera mis órganos y mi sangre, se los daría!
Tras un momento de angustia, decidí ser completamente sincera: -Verá señor Montero… la verdad es que no entendía por qué eran tan buenos conmigo, casi como familia, era muy extraño. Y como tengo sangre RH negativa, la famosa sangre rara… jay, qué tonta fui por dejar volar mi imaginación! Como no encontraba una razón lógica para tanta amabilidad, llegué a pensar… que quizás les interesaba mi tipo de sangre.
Mientras balbuceaba mi explicación, vi cómo su expresión cambiaba de la confusión a la perplejidad, luego se relajó y terminó riendo discretamente – lo que me avergonzó todavía más.
-¿De qué te ríes? ¿Te parece una locura, verdad? Es que leo demasiadas noticias raras y mi mente empieza a divagar -reí también, burlándome de mi propia tontería.
Lucas rió con entendimiento: -Ahora comprendo por qué esa noche, estando borracha, me preguntabas si quería arrancarte el corazón, los pulmones y sacarte toda la sangre.
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Capítulo 92
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-¿Qué? -me quedé de piedra, más avergonzada que nunca, con la cabeza dándome vueltas-. ¿Te pregunté eso? Y… ¿qué más hice?
Lucas dejó de reír y me miró fijamente.
Quizás fue mi imaginación, pero me pareció que se había quedado mirando mis labios.
Se me erizó la piel al pensar que tal vez mi sueño no había sido un sueño.
¿Y si… lo había besado a la fuerza?
-Nada más… después de beber te quedaste dormida como un angelito – desvió la mirada de repente, cambiando de tema.
Me di cuenta inmediatamente que mentía.
Acababa de decir que borracha hablaba sin parar y pedía cosas raras, ¿y ahora decía que simplemente me dormí? Era contradictorio.
Pero si él no quería contarlo, no tenía forma de saberlo. Solo pude defenderme: —No tomes en serio nada de lo que dije o hice esa noche, el alcohol me tenía completamente confundida… ay… te juro que nunca más volveré a beber, fue horrible…
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