Capítulo 513
La tensión se apoderó de la habitación mientras Simón observaba el rostro descompuesto de Alejandro. Un escalofrío recorrió su espina dorsal al reconocer esa mirada que solo aparece cuando la desgracia toca a la puerta.
-¿Qué pasó? ¿Le pasó algo a Luz? -La voz de Simón tembló ligeramente, traicionando su aparente calma.
En el pasado, movido por un amor que rayaba en la obsesión, Simón había asignado discretamente a alguien para vigilar cada uno de mis movimientos. Sin embargo, cuando formalicé mi compromiso con Alejandro, decidió retirar esa sombra protectora, reconociendo que era momento de dar un paso atrás en mi vida.
La agitación poco característica de Alejandro era como un faro de advertencia en medio de la noche. Entre hombres curtidos por la vida como ellos, las palabras sobraban; el lenguaje corporal lo decía todo. Simón podía ver en los ojos de Alejandro un amor genuino hacia mí, un sentimiento lo suficientemente profundo como para llevarlo al matrimonio.
Alejandro, a pesar de su poder y posición, no era de aquellos que dejarían que el orgullo masculino o la rivalidad con Simón se interpusieran en el camino de mi seguridad.
-Luz desapareció.
Las palabras cayeron como una sentencia sobre Simón. Aunque ya lo presentía, escucharlo en voz alta hizo que su corazón diera un vuelco doloroso.
-¿Qué pasó?-preguntó con la urgencia atravesada en la garganta.
-Los empleados dicen que ayer por la tarde salió con el celular y no regresó.
Antes de
que Simón pudiera articular respuesta alguna, Alejandro continuó:
-Un grupo criminal la había estado vigilando. Durante este tiempo, ella iba a todas partes con un séquito de guardaespaldas. Si salió sola a ver a alguien, tenía que ser una persona en quien confiara ciegamente, alguien que jamás pensaría que podría lastimarla.
La mirada penetrante de Alejandro se clavó en Simón.
-Aparte de ti, piensa, ¿quién más podría ser alguien en quien Luz confiara lo suficiente como para verlo a solas?
Alejandro sabía que Simón, testigo de mis años de adolescencia, era quien mejor comprendía el entramado de mis relaciones personales.
Simón estaba a punto de mencionar que mi círculo íntimo era reducido. Además de él, solo contaba verdaderamente con Gabi, mi abuela, mi profesor y mi hermano. Sin embargo, las primeras tres personas estaban más allá de toda sospecha; jamás me harían daño.
La única posibilidad inquietante era mi hermano.
-No es Jonathan, ya lo investigué -interrumpió Alejandro, como si leyera sus pensamientos.
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Capítulo 513
Ante mi desaparición, Alejandro no solo había sospechado de Simón; también había ordenado investigar a mi hermano. Momentos antes de llegar, había recibido la confirmación: Jonathan no estaba involucrado.
Un sudor frío comenzó a perlar la frente de Simón. Si no era mi hermano, la situación se tornaba aún más oscura. De pronto, como un relámpago en la oscuridad, un recuerdo atravesó su mente: Rafael siempre había albergado sentimientos profundos por mí, y mi relación con su tío debía ser una herida abierta en su corazón.
-¿Podría ser tu sobrino? -sugirió con voz grave.
-No es Rafa -respondió Alejandro sin titubear.
A pesar de no haber contactado con Rafael, Alejandro confiaba plenamente en el joven que había criado como a un hijo. Conocía la pureza de sus sentimientos hacia mí; por más que mi relación con su tío lo lastimara, Rafael jamás recurriría a la violencia.
-Si tampoco es tu sobrino, yo… -Simón se detuvo abruptamente. Un pensamiento perturbador cruzó por su mente: Israel, su hermano gemelo, cuya muerte ahora parecía más una elaborada puesta en escena que una realidad.
Si Israel seguía con vida, ¿qué mejor señuelo para atraerme que un rostro idéntico al de Simón? Alejandro percibió el cambio en la expresión de Simón, notando que había llegado a alguna conclusión inquietante.
-¿Quién crees que podría ser?
-¡Israel!
La perplejidad se dibujó en el rostro de Alejandro. La confusión era evidente en sus ojos. ¿No había muerto Israel? ¿No había sacrificado su vida para salvar a Simón, quien fue testigo
directo de su muerte?
Interpretando el desconcierto de Alejandro, Simón añadió:
-Sospecho que Israel no murió realmente, que lo que presencié fue solo una elaborada actuación.
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