Capítulo 514
-¡Tiene que ser él! ¡Todo este tiempo ha sido cómplice de esa organización criminal! -exclamó Simón mientras las piezas del rompecabezas empezaban a encajar en su mente-. El secuestro de Luz y del maestro… todo fue orquestado por Israel.
La realidad golpeó a Simón como una revelación devastadora. Sus pensamientos se precipitaron en cascada, conectando cada suceso: desde el secuestro hasta la misteriosa aparición de Israel en aquel crucero en altamar. Lo que antes parecían eventos aleatorios, ahora se revelaban como los engranajes de una maquinaria perversa.
“¿Cómo no lo vi antes? Desde nuestro primer encuentro, ya tenía planeado el truco de su falsa
muerte.”
El semblante de Alejandro se ensombreció mientras recordaba la evolución del grupo criminal durante los últimos dos años. La rapidez y precisión con la que se habían infiltrado en el país cobraba un nuevo sentido bajo esta luz. Sin embargo, una duda persistía en su mente: ¿por qué un heredero de la fortuna Ayala, con una esposa embarazada, fingiría su muerte?
La respuesta llegó como un golpe sordo: Simón usaba ahora la identidad de Israel. Cada activo, cada propiedad, todo permanecía bajo el nombre original. Si Israel decidiera reaparecer, bastaría con anunciar su milagrosa supervivencia. Con el favoritismo de los patriarcas Ayala y el control legal de sus bienes, recuperaría todo sin esfuerzo.
“La perfecta estrategia“, pensó Alejandro con amarga admiración. “Libertad absoluta en el anonimato, y un imperio intacto esperando su regreso. Mientras tanto, Simón no es más que un administrador temporal.”
La mirada perdida de Simón revelaba que él ya había llegado a las mismas conclusiones hace tiempo. Su vida entera se develaba como una elaborada farsa. Desde su nacimiento, marcado por el rechazo de una madre que lo consideraba una aberración, hasta la culpa que cargó durante años por la supuesta enfermedad de Carmen una mentira diseñada para evitar vínculos afectivos con un hijo ajeno.
La supuesta muerte heroica de su hermano mayor, aquel sacrificio que había moldeado su existencia y lo había impulsado a una vida de dedicación… todo se reducía a una elaborada manipulación.
“Me creía astuto“, pensó Simón con una sonrisa amarga, “pero mi vida entera ha sido un guion
escrito por otros.”
La conclusión era inevitable: Israel, muy vivo, se había presentado ante mí con el rostro de Simón. La organización criminal me tenía en su poder.
Con esta certeza atravesándoles el pecho, ambos hombres comenzaron a movilizar sus
recursos.
La consciencia regresó a mí como una marea lenta. El ambiente era diferente, ajeno. Me
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Capítulo 514
encontraba en el núcleo del centro de investigación de la organización criminal, un territorio que existía en los márgenes de la ley, donde las reglas convencionales no aplicaban. El lugar estaba custodiado por hombres armados, y las historias susurraban que pocos lograban salir con vida.
El guardia apostado en mi puerta notó mi despertar y se apresuró a informar. Momentos después, la puerta se abrió para dar paso a un hombre de complexión delgada y presencia refinada.
-Señorita Miranda, me alegra ver que ha despertado -su voz emanaba una cortesía estudiada, su sonrisa destilaba amabilidad. Su apariencia contradecía cualquier asociación con el mundo criminal, pero su presencia en este lugar revelaba su verdadera naturaleza.
A pesar de su fachada afable, mi instinto me hizo retroceder sobre la cama, buscando poner
distancia entre nosotros.
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