Capítulo 10 El brillante contraataque de Isabel
“Jeje, Lillian seguía siendo tan buena como siempre inventando tonterías», pensó Isabel.
Rogelio se volvió para mirarla, recordando lo que había dicho antes. Ella afirmaba ser discípula de la Sanadora Milagrosa, mientras que Lillian había dicho que la había encontrado.
-Rogelio, aunque Lili no sea tu hermana biológica, se preocupa por ti más que tu hermana de verdad. ¿No crees que deberías prestarle más atención? -Colin dijo esto desde el corazón, viendo realmente a Lillian como su propia hija.
Isabel observaba todo esto con expresión fría, captando que Colin intentaba que Rogelio dejara de centrarse en ella y prestara más atención a Lillian. «¡Qué padre tan perfecto!», pensó con ironía.
—¡Papá! ¿Cómo puedes decir eso? —Rogelio estaba furioso, no solo por sí mismo, sino también por Isabel. Sabía que a su hermana debía de dolerle mucho oír hablar así a su padre.
-¡Bien, bien! Rogelio, ¿vas a seguir defendiendo a esta salvaje pase lo que pase? -preguntó Colin, echando humo y señalando a Rogelio.
—Es mi hermana -dijo Rogelio con firmeza, cada palabra llena de convicción.
Al ver a Rogelio frente a ella y escuchar sus firmes palabras, Isabel mentiría si dijera que no se sintió conmovida.
-¡Muy bien! Ustedes dos, hermanos, están en el mismo bando, no con nosotros. A partir de hoy, ¡no les daré ni un céntimo más! Y tú, Rogelio, itendrás que ingeniártelas para cubrir los gastos del hospital y del tratamiento por tu cuenta! -Colin pensó que esto los intimidaría.
Inesperadamente, Isabel respondió con frialdad:
-¡No se preocupen, no les pediremos ni un céntimo más!
No solo eso, sino que también planeaba trasladar a Rogelio a la mejor sala del hospital y organizar unos cuidados de primera.
-Eso es lo que dijiste. Si en el futuro te quedas sin dinero y te arrepientes, aunque vengas a suplicarme, ini siquiera te miraré! —dijo Colin enfadado antes de intentar salir furioso.
-Un momento —gritó Isabel.
-¿Te arrepientes? -Colin mostró una expresión burlona en su rostro.
Los ojos de Isabel se entrecerraron, con un brillo frío en ellos.
-¿Dices que has encontrado a la Sanadora Milagrosa? ¿Dónde está?
Lillian se sorprendió por la repentina pregunta.
-¿Crees que revelaría casualmente el paradero de una figura tan importante?
-Lillian, si estás llamando a alguien importante, entonces deberías saber que no puedes simplemente
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Capítulo 10 El brillante contraataque de Isabel
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difundir rumores sobre ellos. ¿Quieres establecer contactos? ¿Crees que no haré pública tu afirmación de que conoces a la Sanadora Milagrosa? Si un pez gordo se molesta y decide intervenir, veamos cómo lo manejas.
Lillian se puso pálida de miedo. Le había mentido a Colin sobre la búsqueda de la Sanadora Milagrosa para ganarse su atención y afecto. Y funcionó. Colin le había dado una buena cantidad de dinero para comprarse un bolso y algo de ropa.
Pero él no era estúpido, al ver que algo andaba mal, rápidamente preguntó:
-Lili, irealmente estás diciendo la verdad o no?
-Yo… yo… Lillian estaba tan ansiosa como una hormiga en una estufa caliente.
Isabel entonces sacó su teléfono y reprodujo la grabación de antes.
-Lillian, piensa bien antes de contestar. ¿De verdad quieres meterte con la Sanadora Milagrosa?
Lillian tragó saliva con fuerza, mostrando pánico en sus ojos.
-¡Lillian! Dime la verdad -Colin casi gritó.
-Lo siento, papá. No debería haber mentido. Por favor, perdóname… -sollozó Lillian.
Colin estaba en estado de shock. Su querida hija había dicho una mentira tan grande.
-Papá, por favor, perdóname. No queria mentir. Solo quería conseguir más de tu amor y hacerte feliz. Realmente no lo hice a propósito.
-¡Hmph! -Isabel se burló y miró a Colin-. Dijiste que estaba siendo ignorante y que había estropeado las cosas con Conrado. ¡Pero ahora tu querida hija ha ido y ofendido a la Sanadora Milagrosa! Tsk tsk. La Sanadora Milagrosa es mucho más importante que Conrado, ¿no?
Cuanto más hablaba Isabel, más se asustaba Lillian.
-Lo siento, Isa. No debería haber mentido. Por favor, borra la grabación. Te lo suplico -en ese momento Lillian ya no estaba actuando tan altiva y poderosa. Estaba casi de rodillas suplicándole a Isabel.
-Isa, por favor, bórrala. Siempre he sido buena contigo. Yo… -intervino Amelia.
-¿Te has portado bien conmigo? ¿Cómo puedes decir eso? —Isabel la cortó-. Desde que tú y tu hija se mudaron, he tenido que aguantar muchas cosas de ustedes dos. Si no fuera porque Rogelio me cuida, quizá no habría llegado hasta aquí.
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-¡Basta! —Colin se frotó las sienes, claramente harto. Se volvió hacia Isabel—. ¡Borra la grabación! ¿Crees que puedes jugar con esto? Estamos hablando de la Sanadora Milagrosa. Si haces enfadar a alguien tan importante, inuestra familia podría arruinarse en un santiamén!
Isabel había perdido toda la paciencia.
-Fuera de aquí. Mi hermano está intentando recuperarse y ustedes están haciendo demasiado ruido.
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Capítulo 10 El brillante contraataque de Isabel
-Borra la grabación….
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-¡Fuera! ¿No me han oído? Contaré hasta tres. Si para entonces no se han ido, haré pública esta grabación -Isabel miró fríamente a Colin y a los demás, presionándolos para que se fueran.
Colin estaba enfadado y frustrado, pero también le preocupaba que Isabel pudiera hacer algo irreversible. Al final, no tuvo más remedio que abandonar el hospital, hirviendo de rabia.
—Rogelio, ¿para qué te levantas? Vuelve a acostarte —dijo Isabel mientras ayudaba a Rogelio a volver a su
cama.
-Isa, ¿era verdad lo que dijiste antes? ¿De verdad eres la aprendiz de la Sanadora Milagrosa? —preguntó Rogelio mirando fijamente a Isabel.
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