Capítulo 15
¡Cállate! Mariana, recuérdalo muy bien: no eres más que un simple juguete para mi entretenimiento. ¿Cómo te atreves a compararte con Diana? 2
Los ojos de Nicolás eran aterradoramente distantes, con un fuerte destello de maldad.
-Un hijo no es nada, puedo tener tantos como quiera. Llevensela al hospital y que le saquen de inmediato ese bebé! 1
Ante estas palabras, Mariana entró en pánico. Se abrazó el vientre de manera desesperada.
Era su única esperanza de mantener su vida y su posición, no podía perder este bebé!
Corrió de manera intencional hacia la multitud. ¡Seguramente la ayudarían! ¡Habían prometido protegerla!
Nicolás hizo un gesto con la mano, indicándole a los guardaespaldas que se detuvieran. Observó su figura desesperada con los ojos despiadados, como si mirara a una muerta.
Tal como lo esperaba, Mariana se encontró con una desesperación aún mayor. La gente que antes actuaba por impulso ahora había recobrado la cordura.
Todo gracias a la fama de Nicolás y el Impulso Global. Las noticias sobre ellos eran impresionantes, hasta los niños en la calle podían contar historias sobre el amor de Nicolás por Diana. Numerosas parejas habían envidiado su relación, contándola como un ejemplo muy claro a sus hijos.
La gente reconoció a Nicolás al verlo con sus guardaespaldas. Pero nadie esperaba que Mariana, la influencer de las dulces historias de amor que tanto seguían, ¡fuera la amante de Nicolás!
La imagen perfecta de Nicolás se hizo mil pedazos. Pero lo que más indignó a la multitud fue que Mariana hubiera usado su compasión para presentar a Diana, la esposa legítima, como la otra mujer.
¡Y pensar que la habían creído, la habían protegido, habían querido defenderla!
La ira creció en sus ojos. ¿Cómo se atrevió Mariana a manipular su generosidad de esa manera, y a engañarlos tan descaradamente?
El mismo pueblo que puede elevar puede destruir.
Apenas Mariana se acercó, la multitud enfurecida la rodeó. La golpearon y patearon, gritando terribles insultos impronunciables.
“Roba maridos“, “zorra” eran los más suaves. En sus bocas, maldecían a toda su familia.
Todos defendían con gran fervor a Diana.
Cuando Nicolás consideró que era suficiente, se acercó tranquilamente y ordenó a sus guardias separar a la
multitud.
Levantó la barbilla de Mariana con el borde del zapato:
–Disculpate públicamente con Diana en todas las plataformas, aborta ese bebé, cierra tus cuentas y nunca vuelvas a aparecer ante mí.
No le dejó opción alguna. Ante él, ella siempre había sido inferior.
Mariana se encontraba en el suelo sin mostrar dignidad alguna, pero aún protegía su vientre de manera desesperada.
Durante toda la golpiza, no había devuelto ni un golpe, concentrada únicamente en proteger a su bebé. Era su
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última esperanza. Si lograba dar a luz, tendría una oportunidad muy importante de sobrevivir.
Capitulo 15