Capitulo 16
Capítulo 16
+25 BONUS
Pero Nicolás no pensaba darle esa oportunidad. Ya había traicionado demasiado a Diana. Si quería recuperarla, ese bebé no podía nacer. Una vez que naciera, cualquier posibilidad con Diana desapareciera para siempre.
Con esta determinación, ordenó a sus guardaespaldas que llevaran a Mariana al hospital. A pesar de su resistencía desesperada, no pudo contra la fuerza de los guardias y terminó en la fría mesa de operaciones.
El anestésico se deslizó por sus venas, prívándola de forma gradual del control de su cuerpo, mientras sus ojos se cerraban involuntariamente.
Al despertar, su vientre estaba vacío. ¡Allí donde antes habla una vida formándose! El dolor en su abdomen era tan intenso que apenas podía moverse. ¡Su bebé realmente se había ido!
Mariana se encontraba desesperada en la cama del hospital mientras los guardias la vigilaban para asegurarse de que se disculpara con Diana.
Al cabo de un rato, Nicolás vio el video de disculpa que Mariana publicó en todas las redes. 2
Esbozó una sonrisa de satisfacción, aunque en realidad no podía sonreír. ¿De qué servían las disculpas en este momento? No podrían traer de regreso a su Diana.
Hasta ahora, no había encontrado ningún rastro de ella. Era como si se hubiera desaparecido en el aire, como si nunca hubiera existido. Si no fuera por las huellas que quedaban de ella en internet, Nicolás casi creería que su existencia había sido un sueño.
“Si ese día no hubiera ido a llevar a Mariana…”
“Si hubiera mantenido mis principios y no me hubiera dejado seducir…”
“Si tan solo…”
Sentado en un reservado del bar, Nicolás se ahogaba en alcohol y remordimientos. No recordaba cuándo fue la última vez que durmió bien. El aroma de Diana en casa se desvanecía cada día más, hasta el punto que apenas podía estar allí.
Sin embargo, por más que bebía, en lugar de embriagarse, su mente se volvía más brillante. Dolorosamente consciente de su ausencia.
-Ja, jario amargamente abrazando la botella-. Diana, perdóname, sé que no debería beber de esa manera… yo sé que odias el olor a alcohol…
-Aparece, por favor, grítame si quieres. Si te presentas ante mí, dejaré de beber.
Suplicaba como un niño caprichoso.
Sus amigos, al enterarse de su presencia, trajeron a un grupo de jóvenes hermosas.
-Quien logre tranquilizar al señor Paredes tendrá asegurado un futuro próspero–susurró el hombre de camisa de colores.
Las diez chicas aceptaron y entraron en fila, buscando acercarse a Nicolás.
-Señor Paredes… –una belleza se sentó a su izquierda, deslizando sus dedos como enormes serpientes bajo su ropa.
-¡Fuera! -grito, estrellando una botella contra su cabeza, La sangre brotó de inmediato.
La chica gritó, pero Nicolás la pateó con furia.
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Capitulo 16
-¡¿Quién les dio el derecho?! ¡ Criaturas repugnantes, largo de aquí!
En un preciso instante, todas las chicas huyeron como pájaros asustados. Ninguna se atrevió a quedarse. Mejor un roce de manos afuera que acabar con la cabeza rota y sin nada que ganar.
Nicolás, con el rostro reflejaba indignación y a la misma ve irritación, se masajeó la cabeza y abrió otra botella. Sus amigos se miraron entre sí, suspirando sin saber qué hacer.