Capítulo 21
+25 BONUS
Los nervios de Nicolás aumentaban, sus palmas sudando frhs mientras esperaba. Después de mucho tiempo sin respuesta alguna, empujó la puerta ansioso, pero estaba firmemente cerrada,
En la pizarra negra al lado se lefa: “Cerrado hoy.”
Inicialmente pensó que el cartel significaba que Diana lo esperaba y por eso había cerrado al público. Ahora entendía que era un rechazo directo.
En ese preciso momento, Nicolás comprendió que Diana lo había engañado. Nunca tuvo intención de verlo; solo quería rechazarlo de esta manera. Todo le decía lo mismo: Lo siento, no pienso perdonarte.”
Nicolás observaba incrédulo el hotel. Recordaba cuando planeaban juntos abrir una botella junto al mar, soñando con disfrutar la brisa marina abrazados, una felicidad indescriptible. Sabiendo cuánto le gustaba, había comprado varios hoteles mediterráneos para llevarla de visita.
Ella siempre sonreía feliz, emocionada en cada lugar nuevo. Sus elogios le llenaban el corazón de dulzura.
¿Cuándo dejaron de viajar juntos?
Nicolás recordó con amargura. Desde que empezó con Mariana, pasaba cada vez menos tiempo con Diana. Nunca más visitaron aquellos hoteles. Tantas promesas incumplidas…
La culpa lo consumía por completo. Odiaba en lo que se habia convertido. Había luchado tanto por conquistar a Diana, sabiendo su inseguridad y su miedo a repetir la historia de sus padres, y aun así se había dejado llevar.
Había resistido tantas tentaciones antes, ¿por qué no pudo mantenerse firme? El Nicolás actual quería golpear a su yo pasado. Si hubiera mantenido sus principios, nada de esto habría sucedido.
Una rubia atractiva notó su presencia dominante y se le acercó:
Guapo, ¿te gustaría probar una copa?
Cuando su mano tocó su hombro, Nicolás se apartó como si fuera veneno:
-¡Lárgate!
Su frialdad solo aumentó aún más el deseo de la mujer por conquistarlo. Al intentar acercarse nuevamente, Nicolás la empujó al suelo sin contemplación alguna, con tanta fuerza que casi le rompe los huesos.
Aterrada, la mujer suplicó perdón hasta quedarse ronca. Nicolás finalmente la soltó:
-No me sigas. ¡Insolente!
Se sentía completamente sucio. Se registró en un hotel cercano y se metió en la ducha. Dejó que el agua hirviendo cayera sobre él sin reaccionar, su piel enrojecida, casi en carne viva, mientras se frotaba de manera obsesiva.
-Diana, no estoy sucio, por favor no me consideres sucio.
Realmente me arrepiento, mira, hoy cuando esa mujer se me acercó, la rechacé sin dudarlo. Por favor no me abandones.
Nicolás repetía estas palabras una y otra vez, al borde de la locura.