Despertar del Olvido 113

Despertar del Olvido 113

Capítulo 113 

-¿Va a visitar a alguien en especial, presidente Lobos? -preguntó Anaís, procurando que su voz sonara casual mientras sus dedos se aferraban al volante

El silencio se extendió como una sombra en el interior del vehículo. Efraín, quien solía ocupar sus viajes revisando documentos, esta vez mantenía las manos quietas sobre su regazo. Una melancolía casi tangible emanaba de su figura, como el perfume amargo de un recuerdo 

doloroso

-Sírespondió con sequedad

Anaís percibió el peso de esa única sílaba y, temerosa de provocar una reacción adversa, decidió guardar silencio. Los minutos se deslizaron pesadamente hasta que la voz de Efraín rasgó la quietud del automóvil

-¿Por qué dejaste de preguntar? -Su tono atravesó el espacio entre ellos como un relámpago contenido

Anaís respiró profundamente antes de aventurarse a responder

-¿Era una persona muy importante para usted? 

-Símusitó él, apoyando sus dedos elegantes sobre el mentón mientras su mirada se perdía en el paisaje que desfilaba tras la ventanilla-. Era extraordinariamente importante. Su partida me destruyó por completo

La vulnerabilidad en la voz de Efraín provocó en Anaís una mezcla de compasión y asombro. A pesar del temor que le inspiraba, no podía ignorar que ante ella se revelaba un alma profundamente romántica. En los círculos de la alta sociedad se murmuraba que solo las familias privilegiadas podían dar vida a verdaderos románticos, pero ella sabía que esa era una verdad a medias. En ese mundo de apariencias y frivolidad, la mayoría de los herederos se entregaban a una vida de excesos y superficialidad. Efraín destacaba como una singularidad, un diamante de genuina sensibilidad entre piedras falsas

Siete años habían transcurrido desde que el amor verdadero se había desvanecido, y él continuaba honrando su memoria con visitas anuales. Su rostro, normalmente imperturbable, ahora mostraba las grietas de un dolor que el tiempo no había logrado sanar. Ser objeto de tal devoción por parte de un hombre como Efraín convertía a la señorita Córdoba en alguien verdaderamente excepcional

El silencio volvió a reinar hasta que el automóvil se detuvo frente al Mirador del Descanso. Un edificio majestuoso custodiaba el cementerio, con guardias armados apostados en la entrada. El reconocimiento del vehículo fue inmediato, y las imponentes puertas de hierro se abrieron con un movimiento solemne

Más allá se extendía una procesión interminable de escalones. Anaís, desconociendo la ubicación exacta de la tumba de la señorita Córdoba, estacionó con cuidado. Un empleado se aproximó con presteza para asistir con la puerta

1/2 

18:47 

Capitulo 113 

Efraín, desde su silla de ruedas, mostraba signos de agotamiento

-Espera aquí -ordenó con voz apagada

-Por supuesto -respondió ella sin atreverse a levantar la mirada

La mirada de Efraín se posó sobre ella como un manto pesado, cargado de significados indescifrables. Anaís mantuvo la cabeza gacha, su espalda rígida por la tensión acumulada

Sin más palabras, él se alejó con movimientos pausados hacia uno de los edificios. Solo cuando su figura se perdió en la distancia, Anaís permitió que el aire escapara de sus pulmones en un largo suspiro de alivio

Transcurrió media hora de espera junto al automóvil hasta que otro vehículo se detuvo cerca. Samuel descendió de él, y Anaís supo que el destino le tenía preparada otra prueba

La mirada de Samuel la encontró de inmediato, y una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro 

mientras se aproximaba

-¿Qué haces aquí? ¿Por fin aceptaste que tu destino es terminar bajo tierra? -las palabras brotaron como veneno de sus labios

Anaís retrocedió instintivamente

-Acompaño al presidente Lobos, está adentrose apresuró a aclarar

El mensaje implícito era claro: no te atrevas a lastimarme

Samuel dejó escapar una risa despectiva mientras la estudiaba con descaro

-Veo que has perdido ese coraje que antes mostrabas. ¿Qué pasó con esa valentía que te 

hacía enfrentarte a

Anaís frunció el ceño. No era la primera vez que escuchaba comentarios sobre su antigua temeridad, como si en el pasado hubiera encontrado placer en el peligro. Le resultaba increíble haber sobrevivido tanto tiempo con esa actitud

Samuel acortó la distancia entre ellos, su presencia proyectándose como una amenaza 

tangible

-Ruega porque nunca caigas en mis manos

Con estas palabras flotando en el aire, se alejó hacia el edificio

La amenaza se clavó en el pecho de Anaís como una astilla. Samuel era un Córdoba, y el poder de esa familia se extendía como una red invisible sobre la ciudad. En su situación actual, enfrentarse a ellos era impensable. Apenas lograba mantener a raya a Bárbara, y ahora la sensación de vulnerabilidad la envolvía por completo, como si cada paso la acercara más al borde de un precipicio sin fondo

212 

Despertar del Olvido

Despertar del Olvido

Score 9.9
Status: Ongoing Type:
Despertar del Olvido

Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Options

not work with dark mode
Reset